Uno es fotorreportero; otro dibujante. Los premios recibidos por
ellos rebosan un catauro; señal de reconocimiento social a sus
respectivas obras. Pero en ambos casos, la inmediatez de los medios
—la foto que debe emplanarse en el día, la caricatura para
complementar a la hora del cierre un comentario— no ha implicado
concesiones de ningún tipo. En cada entrega, el arte es divisa
irrenunciable como lo es el compromiso por develar costados
singulares de la realidad política, social, deportiva o simplemente
de la vida cotidiana.
Tales cualidades pueden apreciarse en las muestras que el
fotorreportero Ricardo López Hevia y el dibujante Tomás Rodríguez
Zayas (Tomy) —integrantes del colectivo de Granma— han
dedicado al Día de la Prensa, como parte de la jornada conmemorativa
auspiciada por la Unión de Periodistas de Cuba. Las imágenes de
Ricardito habitan la Casa de la Prensa (23 e I, Vedado) y, Rampa
abajo, en los predios del Centro de Prensa Internacional, el público
agradece las caricaturas de Tomy.