La detección de casos de lepra el pasado año en más de un
centenar de países ha motivado un llamado de la Organización Mundial
de la Salud a sistematizar la divulgación sobre esta "olvidada"
enfermedad, hacer énfasis en la necesidad del "diagnóstico
temprano", lo que reviste la mayor importancia "porque posibilita la
cura del enfermo, interrumpe la cadena de trasmisión y evita las
discapacidades".
Desde hace casi dos décadas nuestro país, al reducir la tasa de
prevalencia a menos de uno por cada 10 000 habitantes, eliminó esta
enfermedad como problema de salud pública, de acuerdo con los
criterios de la OMS, pero cada año se continúan diagnosticando casos
nuevos.
Abordada por Granma la doctora María Elena Alonso Gómez,
jefa Nacional del Programa de Lepra del Ministerio de Salud Pública,
dijo que Cuba, por la accesibilidad y gratuidad de sus servicios
médicos y la elevada escolaridad de sus ciudadanos, está en
capacidad de detectar tempranamente los casos, reducir la trasmisión
al imponer tratamiento a los enfermos y vigilar sus contactos y, a
largo plazo, interrumpirla.
Sin embargo, cuando no se diagnostica y trata oportunamente puede
causar lesiones progresivas y permanentes en la piel, los nervios,
las extremidades y los ojos a personas de cualquier edad y sexo, con
las consiguientes discapacidades.
Lo importante es solicitar asistencia cuando se presentan manchas
en la piel que pueden ser pálidas, rosadas o parduzcas, con la
característica fundamental de que presentan trastornos de la
sensibilidad; también se manifiesta con lesiones de bordes elevados,
o nódulos como peloticas que sobresalen en la piel, en cualquier
parte del cuerpo, sobre todo en la cara y las orejas. Algunos
enfermos tienen obstrucción nasal, sangran por la nariz y se les
forman costras sangrantes.
La lepra, causada por un bacilo, el Mycobacterium leprae
descubierto en 1873, se trasmite por gotitas nasales cuando hay un
contacto estrecho y frecuente con pacientes no tratados.