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Bueyes e implementos no andan bien
JORGE LUIS MERENCIO CAUTÍN
Un binomio perfecto para la agricultura de estos tiempos: la doma
de bueyes y la confección de implementos para la tracción animal no
andan bien en Guantánamo.
La
tracción animal tiene un gran impacto económico y ecológico, pues
ahorra combustible y no compacta el suelo.
Durante el pasado año en la provincia solo se amaestraron 380 de
esos animales, cuando se preveía algo más del doble. El
incumplimiento mantuvo ancha la brecha entre existencia y
necesidades, estas últimas crecientes por la entrega de tierra a
nuevos productores, favorecidos por el Decreto Ley 259, así como por
el incipiente desarrollo de la agricultura suburbana.
Datos consultados en la Delegación Territorial de la Agricultura
indican que la provincia dispone hoy de 14 656 bueyes de trabajo (7
328 yuntas), y la necesidad asciende a 16 416.
Unos
pocos implementos se han podido fabricar en los últimos años en la
Empresa de Talleres Agropecuarios y de Desmonte y Construcción.
El déficit es de 1 760 vacunos y para erradicarlo se hace
necesario "coger al toro por los cuernos", o lo que es lo mismo:
multiplicar los esfuerzos en una tarea de significativo impacto
económico y ecológico, dada la multiplicidad de labores que realiza
el buey, además del ahorro de combustible y su no agresión al suelo,
al no compactarlo.
Si no se resuelven con prontitud los problemas que influyeron en
los pobres resultados del 2009 —y de los últimos años—, como son la
baja entrega de animales por las empresas pecuarias, la carencia de
centros de doma y del personal especializado para la actividad, será
muy difícil salir adelante en el movimiento de la tracción animal en
la provincia.
TAMBIÉN FALTAN IMPLEMENTOS
La Empresa de Talleres Agropecuarios y de Desmonte y Construcción
en Guantánamo tiene, entre sus tareas fundamentales, la confección
de implementos para la tracción animal, entre ellos arados, gradas
de pinchos, surcadores y carretones.
Esta entidad llegó a fabricar más de 600 artículos al año, pero
en los últimos tiempos ha visto caer en picada su producción, tanto
que en el 2009 apenas produjo 66.
Multiarado
confeccionado por el campesino Miguel Hernández a partir de
materiales desechados.
Joaquín Antonio Cajigal Sánchez, director, asegura que la falta
de recursos —fundamentalmente acero, carbón bituminoso, oxígeno y
acetileno—, ha incidido en estos resultados.
"A diario nos visitan productores, tanto del sector estatal como
del cooperativo-campesino, y nos solicitan que les confeccionemos
implementos, pero no tenemos con qué", comenta Joaquín.
Lo real es que la fabricación de los mencionados implementos y de
otros como argollas, frontiles, herraduras, clavos de herrar y hasta
las sogas, prácticamente ha desaparecido en los talleres
guantanameros, ya sean estatales o del sector cooperativo y
campesino, como también se han eclipsado los herreros y otros
oficios afines.
VISIÓN CRÍTICA
En Guantánamo, y probablemente en otras partes del país, algunas
empresas agrícolas se auxilian con medios de tracción animal de los
campesinos para ejecutar actividades culturales o de preparación de
suelos.
Vista la cuestión con ligereza, quedaría en el marco de la
tradicional colaboración existente entre el sector estatal y el
privado. Examinada más profundamente, expresa el grado de dejadez y
abandono de esas empresas —y no solo de esas— para disponer de sus
propios medios.
Algunos ejemplos conocidos por Granma dan cuenta de que la
Empresa de Cultivos Varios de Guantánamo es asistida por campesinos
de la Cooperativa de Crédito y Servicios Enrique Campos, y que los
surcos en las casas de cultivo tapado de Loma Blanca se realizan con
un multiarado hecho por el productor privado Miguel Hernández
Rodríguez.
"Con materiales de desecho logré fabricar un implemento con el
cual se puede surcar, cultivar, aporcar, desyerbar y hasta cosechar.
Su peso, de apenas 27 kilogramos, posibilita ser tirado cómodamente
por un buey", relata el ingenioso campesino.
¿Qué les impide a una empresa agrícola, o a sus unidades
subordinadas, por muy descapitalizadas que estén, construir uno,
dos, tres medios similares? ¿Qué obstaculiza generalizar una
experiencia tan útil, premiada en el Segundo Fórum Tecnológico de
Maquinaria, Riego y Energía, realizado en el 2008 en Camagüey? ¿Qué
hacen sus innovadores?
Es obvio que si alguien, individualmente, desarrolla tales
iniciativas, el talento y el esfuerzo colectivo de una empresa
pueden lograr mucho más. Sin embargo, las empresas han asumido el
comodín de no fabricar sus implementos, y hoy son mayores las
necesidades de medios de tracción animal en la provincia.
¿Falta de acero y otros recursos? Para producir grandes lotes,
como los demandados por la Empresa de Talleres Agropecuarios y de
Desmonte y Construcción, ciertamente faltan; pero para unos pocos
implementos, pueden aparecer hasta en los patios o alrededores de
las propias empresas.
Miguel Hernández, por ejemplo, empleó en la confección de su
multiarado cuchillas desechadas de combinadas; como rueda, una
catalina de bicicleta, así como tubos y hojas de muelles en desuso.
El costo del implemento fue de 55 pesos.
Irrebatiblemente, lo que ha faltado es voluntad empresarial para
resolver o, al menos, aliviar el problema, a todas luces sencillo si
se compara con la magnitud de otros a los que dan respuesta las
empresas agrícolas. |