Las autoridades aduaneras dominicanas pusieron un cerrojo
temporal a las exportaciones de chatarra de cobre debido a los
frecuentes robos de cables de los tendidos eléctrico y telefónico,
reporta Prensa Latina.
La semana pasada una empresa exportadora de la provincia de
Puerto Plata (noroeste) fue clausurada después que una inspección
detectara una importante cantidad de cables de ese mineral listos
para exportar, cuya procedencia no pudo ser explicada.
Los robos de cables son frecuentes en esta capital y otras
provincias del país, y la semana pasada la policía arrestó a un
sujeto que en plena luz del día cortaba parte del tendido eléctrico
en una céntrica avenida capitalina.
Ningún mineral escapa a la actividad de los delincuentes que la
emprenden con tarjas, partes de monumentos y tapas del
alcantarillado.
Entre los casos más sonados está el despojo de la espada de la
estatua de Máximo Gómez, Generalísimo de los ejércitos
independentistas cubanos durante las guerras contra España en el
siglo XIX.
La autoridad de alcantarillados optó por sustituir las tapas de
metal de las cloacas por otras de un plástico resistente ante la
frecuencia con que desaparecían, con la consiguiente molestia para
los automovilistas que caían en los agujeros.
El director de Aduanas, Rafael Camilo, decretó la semana pasada
con efecto inmediato una revisión a fondo de los contenedores de
chatarra y anunció la imposición de severas multas a las empresas en
cuyas cargas se detecten materiales de origen dudoso.
De inmediato, las direcciones de los entes telefónico y eléctrico
aplaudieron la disposición y revelaron que sufren pérdidas
sustanciales debido a las sustracciones de los cables que emplean en
sus servicios.
La Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales cifró
en alrededor de 300 millones de pesos (unos ocho millones 290 mil
dólares) los daños económicos anuales por el robo de cables; para la
telefónica es del orden de los 60 millones de pesos en el mismo
lapso.
El alto funcionario reveló que al presente hay unos 500 furgones
de chatarra retenidos en la terminal portuaria de Caucedo, al
oriente de esta capital, en espera de ser inspeccionados antes de
que salgan hacia países asiáticos, los principales compradores de la
chatarra dominicana.