Según la jefa de la diplomacia imperial, "Estados Unidos cree
firmemente en la democracia, y que en ese país hubo elecciones
legítimas", aunque se sabe que fueron rechazadas por la comunidad
internacional y buena parte del electorado hondureño. Clinton tuvo
que aceptar la negativa de otros países que "han dicho que quieren
esperar". "Yo no sé esperar a qué", añadió la funcionaria
norteamericana, y luego rectificó: "pero... están en su derecho".
No debió serle fácil aceptar la reciente decisión de Brasil. Su
canciller, Celso Amorin, declaró que el gobierno del presidente Luiz
Inácio lula Da Silva se opone a la pronta normalización de las
relaciones con Honduras, y aclaró que para ello hacen falta "tiempo
y hechos".
El Fondo Monetario Internacional también hizo lo suyo. "Ya está
formalizada la relación de Honduras con el FMI. Es una excelente
noticia", confirmó la presidenta del Banco Central de esa nación
centroamericana, María Elena Mondragón, quien aseguró que "ello
permitirá reactivar el financiamiento internacional al país".
Asimismo, la Unión Europea ha propuesto incluir a Honduras en
recientes negociaciones para un acuerdo de asociación con
Centroamérica.
Pero de lo que no hablan ni el imperio, ni Europa ni el FMI es de
que en la Honduras de hoy, dominada por unas pocas familias ricas,
son cada vez mas fuertes las denuncias de violenta represión,
asesinatos selectivos, detenciones ilegales, criminalización de
ciudadanos y otras graves violaciones de los derechos humanos contra
la resistencia popular, que solo reclama una sociedad más justa.
(Ana Ivis Galán García)