ATENAS, 3 de marzo.— En medio de los reclamos de sus acreedores
para que resuelva la crisis financiera que afecta hoy al país, y con
un mundo financiero cada vez menos estable, Grecia congeló
pensiones, redujo sueldos en el sector público y decretó nuevos
impuestos sobre determinados productos de alto consumo nacional.
Según AP, el plan de austeridad anunciado intentará reducir el
gasto público en unos 4 800 millones de euros (6 500 millones de
dólares), el 2% del Producto Interno Bruto, para salir de la actual
crisis monetaria, sin precedentes, que enfrenta el país europeo.
Las medidas incluyen, además, un recorte del gasto gubernamental,
dijo el vocero Giorgos Petalotis. Las nuevas disposiciones imponen,
también, una reducción del 30% en los aguinaldos de los empleados
públicos y otros recortes salariales.
Ante tales decisiones, los sindicatos griegos se declararon
indignados. "Estas medidas son terribles. Creo que el Gobierno no se
da cuenta de lo poco que se paga a la gente en este país", dijo
Despina Spanou, del sindicato de funcionarios estatales ADEDY.
Dos altos funcionarios gubernamentales revelaron que el primer
ministro, George Papandreou, no descarta pedir ayuda al Fondo
Monetario Internacional, cuyas recetas, se está demostrando también
en Grecia, son inefectivas e irracionales.