Señor Presidente:
Fueron necesarios 60 millones de muertos en la II Guerra Mundial,
para desarrollar el concepto de derechos humanos, en particular del
derecho a la vida y a la dignidad humana.
Mucho se ha avanzado en el desarrollo conceptual de los derechos
humanos y muy poco en garantizar su ejercicio. Hemos convertido el
tema en uno de los pilares fundamentales de las Naciones Unidas,
junto al desarrollo, la paz y la seguridad internacionales. Sin
embargo, es el área en que mayores estragos han hecho la
manipulación ideológica, la hipocresía política y el doble rasero de
los países industrializados.
Los que se pretenden guardianes de los derechos humanos, e
intentan cuestionar a otros, son precisamente los responsables
directos de las más graves, sistemáticas y flagrantes violaciones de
los derechos humanos, sobre todo del derecho a la vida.
Son
los autores del sistema colonial que sirvió para expoliar a los
países del Sur y condenarlos al subdesarrollo. Son los responsables
del orden económico internacional actual que asesina silenciosamente
a decenas de millones de seres humanos, víctimas del hambre, la
pobreza y las enfermedades prevenibles y curables. Son los que
imponen las modernas guerras de conquista que ocasionan millones de
muertos, generalmente civiles, asombrosamente llamados "daños
colaterales".
Son también los beneficiarios del pensamiento único, de los
modelos exclusivos, de los valores excluyentes, de la guerra
mediática, de la construcción de verdades inmanentes, de la
subcultura de la publicidad comercial, de la imposición de reflejos
condicionados, de la prensa empotrada, mendaz, dócil y embrutecedora
que justifica o disimula la matanza.
La manipulación del terrorismo sirvió a Estados Unidos y sus
aliados europeos para lanzar las guerras de dominación y conquista
de recursos energéticos en Iraq y Afganistán que han cobrado dos
millones de vidas humanas. Sirvió también para justificar las
desapariciones forzadas, las torturas, las cárceles secretas y
centros de detención donde no se reconoce el Derecho Internacional
Humanitario ni la condición de seres humanos. Fue el pretexto para
"leyes patrióticas" como las que acaba de prorrogar el gobierno
norteamericano, que cercenan libertades y garantías conquistadas por
el movimiento por los derechos civiles en luchas que tomaron siglos.
¿Quién responderá por las brutalidades cometidas en Abu Ghraib,
Bagram, Guantánamo y otros centros de tortura y muerte? ¿Cuándo se
juzgará a los responsables y se pondrá fin a la impunidad?
El Vicecanciller de Suecia hizo esta mañana un discurso curioso y
arrogante, con juicios críticos sobre nueve países. Sin embargo, no
dijo una palabra sobre la complicidad del gobierno sueco con los
vuelos secretos que hicieron escala en su territorio llevando a
personas secuestradas. Esperamos que algún día concluya su
prolongada investigación al respecto y se digne a informar su
resultado a este Consejo.
¿Quién responderá en los países europeos por los vuelos secretos,
las cárceles clandestinas en sus territorios y la participación en
actos de tortura?
Lo que ha ocurrido en Palestina durante años constituye un
verdadero genocidio. Miles de palestinos han perdido la vida a causa
de ataques militares indiscriminados y férreos cercos y bloqueos que
los privan de los más elementales medios de subsistencia.
Las dictaduras militares en América Latina, impuestas y
sostenidas por Estados Unidos durante décadas, asesinaron a 400 000
personas. Solo en Cuba provocaron 20 000 muertos.
El derecho a la vida se viola constantemente en el mundo. La
propia existencia de la especie humana está seriamente amenazada por
el cambio climático, del cual son histórica y actualmente
responsables los mismos que desatan y conducen las guerras de
conquista. La vergonzosa reunión de Copenhague, con sus prácticas
fraudulentas y excluyentes, constituyó un acto contra el derecho de
la humanidad a la vida y a la sobrevivencia.
Señor Presidente:
Por medio siglo, Cuba fue víctima de agresiones norteamericanas y
actos de terrorismo. Cinco mil quinientos setenta y siete cubanos
perdieron la vida o quedaron discapacitados.
Los autores de la destrucción en pleno vuelo de un avión de
Cubana de Aviación en 1976 gozan de impunidad protegidos por el
gobierno de Estados Unidos. Una epidemia de dengue, resultado de un
ataque bacteriológico, provocó la muerte de 101 niños cubanos. Una
de la serie de bombas colocadas en La Habana en 1997, causó la
muerte a un joven italiano.
La llamada Ley de Ajuste Cubano y la política de "Pies secos-Pies
mojados" alientan la emigración ilegal y cobran vidas.
El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba es
un acto de genocidio, tipificado en los incisos (b) y (c) del
artículo II de la Convención contra el Crimen de Genocidio y una
violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos.
La política de Estados Unidos contra Cuba, que el gobierno del
presidente Obama no ha cambiado, cuesta vidas al pueblo cubano.
Una nueva escalada subversiva, con amplia cobertura mediática, ha
sido lanzada contra Cuba. No respeta principio ético alguno. Se
pretende presentar a mercenarios como patriotas, a agentes pagados
por los Estados Unidos en territorio cubano como disidentes.
La poderosa maquinaria del imperio no vacila en utilizar a un
recluso reincidente y sancionado en debido proceso, por delito
común, y luego reclutado en prisión, para presentarlo como un
luchador por los derechos humanos. Para obtener espurios dividendos
políticos, fue lanzado a la muerte, pese a esmerados cuidados
médicos. Como expresó el Presidente Raúl Castro Ruz fue un hecho
lamentable. Es otra víctima de la política subversiva de los Estados
Unidos contra Cuba.
Desde que triunfó la Revolución cubana en 1959, jamás ha habido
en Cuba un solo caso de asesinato, tortura o ejecución
extrajudicial; jamás ha habido un "escuadrón de la muerte" ni una
"Operación Cóndor". Cuba tiene una ejecutoria meritoria e intachable
en la protección del derecho a la vida, incluso mediante cooperación
altruista fuera de sus fronteras.
Señor Presidente:
Hubiese deseado referirme a aspectos concretos del serio trabajo
que lleva a cabo este Consejo, abordar el tema de la revisión de
este órgano que debe tener lugar el año próximo para denunciar el
intento de sojuzgarlo, modificar su composición y sus
procedimientos, para imponerle intereses políticos. Hubiera querido
referirme al mecanismo de Examen Periódico Universal, que ha
mostrado su utilidad, a pesar de sus imperfecciones y de la falta de
autocrítica de los poderosos puestos en evidencia. Habría deseado
defender al Consejo y destacar la importancia de preservarlo libre
de politización, discriminación, selectividad y dobles raseros.
Puedo asegurarle que Cuba seguirá contribuyendo con esfuerzo y
tesón a que el Consejo de Derechos Humanos mantenga su rumbo
independiente y se consolide la cooperación como verdadera vía para
la promoción y protección de los derechos humanos en el mundo.
Debo proclamar, a nombre del pueblo heroico y noble de Cuba, que
ninguna campaña nos apartará de nuestros ideales de independencia y
libertad.
Muchas gracias.