De
uno a otro confín de la región oriental, los lectores multiplicaron
su avidez desde ayer, con el comienzo de la recta final de la XIX
Feria Internacional del Libro Cuba 2010.
En la Plaza de la Revolución bayamesa, la inauguración de esta
fiesta del espíritu comenzó con un espectáculo de danzas folclóricas
rusas y cubanas, en homenaje al país Invitado de Honor y a nuestra
tradición cultural.
Ni las bajas temperaturas ni las huellas de la lluvia impidieron
que cientos de holguineros invadieran las carpas y espacios
habituales en busca de la lectura apetecida. En esa ciudad se
efectuará por primera vez el Foro Solidario de Juventudes, encuentro
convocado por la Asociación Hermanos Saíz donde confluirán todas las
manifestaciones del arte realizadas por jóvenes, vinculadas con la
literatura.
María del Carmen Barcia, quien comparte con Reynaldo González la
dedicatoria de la Feria, fue declarada Huésped de Honor de Camagüey.
La reconocida investigadora asistió a la mesa redonda
Historiografía, familia y esclavitud en Cuba, uno de los temas
que han ocupado buena parte de su quehacer intelectual.
Atinada fue la nueva concepción para abrir los telones del evento
en Las Tunas. El teatro que lleva el nombre de la capital provincial
significó una mejor y más elegante reverencia del arte a la
literatura mediante una gala protagonizada por talentos locales,
preludio del peregrinar de los lectores a la caza de más de 600
títulos —alrededor de un centenar de ellos con el sello de la
editorial tunera Sanlope— y una cifra de ejemplares que supera los
300 000.