Con
una mayoría de integrantes transitando por lo que eufemísticamente
se ha dado en llamar la tercera edad, la banda gigante (big band)
dirigida por Harvey Winks viajó de Winnipeg a La Habana para
intercambiar con músicos cubanos de jazz.
Se trata de una escuadra de canadienses con suficiente veteranía
como para que los aires de los finales de la era del swing y la
primera época del bebop sean parte de la memoria de su niñez y
simientes para su afición por las líneas clásicas del género, a las
cuales son fieles.
En el Jazz Café desplegaron un repertorio en el que revisitaron
éxitos de Count Basie, Duke Ellington, Benny Goodman y otros íconos.
Pero su mayor interés, en esta acción promovida por la organización
Canada Cuba Sports & Culture Festivals, pasó por beber de las
fuentes del jazz afrocubano.
De ahí que compartieran escena con Bellita y Jazztumbatá —la
singular pianista está desarrollando un trabajo sumamente innovador
con estándares del son— y el saxofonista César López y Habana
Ensemble, que dejó entrever la paleta sonora que exhibirá en un
próximo concierto que prepara para fines de marzo en el teatro
Mella.