La apertura de una embajada en plena selva, bajo las bombas y
entre trampas mortales, perdura hoy como uno de los grandes hitos de
la incondicional amistad de Cuba y Vietnam.
Han pasado 41 años, pero el pueblo vietnamita aún recuerda aquel
gesto con que Cuba, más allá de toda retórica, reconocía al Frente
Nacional de Liberación y su lucha por la reunificación del país.
La misión fue alzada en un paraje de la provincia de Tay Ninh que
ya para entonces era territorio liberado, gracias al constante azote
de aquellos "vietcong" que tanto traumatizaron al invasor
estadounidense.
Este jueves, cuatro décadas después, un grupo de cubanos que
laboran en Ciudad Ho Chi Minh visitaron el intrincado paraje donde
Raúl Valdés Vivó asumió como primer embajador de la isla en Vietnam
del Sur.
La Asociación de Amistad Vietnam Cuba y el Consulado cubano en la
antigua Saigón recorrió el histórico enclave, cuyas instalaciones se
benefician ahora de una impostergable restauración.
En esa provincia, limítrofe con Cambodia, estaban las estructuras
de dirección gubernamental y partidista de los patriotas del sur,
que siempre contaron con la ayuda de Cuba y sus líderes.
Por cuestión de idiosincrasia el vietnamita no olvida fácilmente,
y si algo tiene siempre presente es que Cuba siempre estuvo a su
lado en los duros años de bombardeo y muerte.
De hecho, cuando un cubano cualquiera se identifica en Vietnam,
enseguida le dicen "Cuba-Vietnam, la mot", algo así como "Vietnam y
Cuba son uno", o mencionan con respeto el nombre de Fidel Castro.
Un veterano de aquella gesta contó a Prensa Latina la emoción que
se vivió aquí cuando el líder de la Revolución dijo que por Vietnam,
Cuba estaba dispuesta a dar hasta la última gota de su sangre.
Los años pasan y esa emoción se transmite de generación en
generación para que, en estos tiempos convulsos, Vietnam siga
vigilando el sueño de Cuba y viceversa.