Sagua la Grande.— Por primera vez en la historia, científicos
villaclareños reportan algunas evidencias de la presencia de
agricultores ceramistas entre los aborígenes cubanos que habitaron
en el centro norte de Cuba, como el hallazgo de hachas pulidas,
revelación que contradice investigaciones anteriores donde solo se
reconocía la existencia de cazadores-recolectores y pescadores en la
región.
El trascendental descubrimiento se produjo en la zona de
Carahatas, en el municipio de Quemado de Güines, según destacó el
doctor Raúl Villavicencio, arqueólogo del Centro de Estudio y
Servicios Ambientales (CESAM) de la provincia, quien reconoció que a
partir de ahora se inicia una nueva etapa en los estudios sobre las
poblaciones originarias del territorio villaclareño, lo cual
confirmaría la presencia aquí de aborígenes de mayor nivel de
desarrollo.
La localización de estas herramientas de piedra pulida, junto a
cerámicas algo más toscas y piezas propias de una etapa anterior,
constituye una primera evidencia de que el progreso de las
comunidades primitivas que habitaron la zona es superior a lo que se
suponía, lo cual está relacionado con la añeja polémica
historiográfica acerca de la ubicación del poblado aborigen llamado
Carahate, descrito por Fray Bartolomé de las Casas en 1514, en las
Crónicas de Indias.
La expedición arqueológica, que inició sus labores el pasado mes
de enero y se extenderá hasta el 2012, forma parte de un proyecto
científico de mayor alcance, que pretende demostrar, la presencia de
aborígenes agricultores ceramistas en la región, y que el poblado
sobre horcones, llamado Carahate o Casa Harta, descrito por Las
Casas en sus anotaciones, se encontraba ubicado en la actual zona
que ocupa la comunidad pesquera de similar nombre.
Algunos historiadores han descrito en sus obras el paso del
religioso español, que se destacó en la defensa de los derechos de
los aborígenes, por la desembocadura de un río que pudiera ser el
Sagua la Grande.