Los
Mercados Agropecuarios Estatales (MAE) de la capital tuvieron un mal
comienzo en este 2010 al producir La Habana, en los dos primeros
meses, volúmenes por debajo del plan. Las 24 924, 8 toneladas
acopiadas en enero representan solo el 60% de lo que se esperaba y
el 64% las 29 131 en febrero.
Las semivacías tarimas en mercados muy concurridos son muestras
de estos incumplimientos y de la diferencia entre lo que sale del
campo y lo comercializado.
No son pocas las decisiones estratégicas y las medidas
organizativas y de control implementadas por el Estado cubano para
elevar la producción agropecuaria con independencia de los factores
externos. Por eso es difícil entender ese desabastecimiento.
Muchos de los entrevistados por Granma esperaban en enero
y febrero un escenario diferente dado que el aumento de precios
beneficia a los productores, junto a otros factores como la
explotación de tierras ociosas entregadas en usufructo, la creación
masiva de fincas y el uso más racional y disciplinado de las fuerzas
y medios técnicos.
Razones objetivas y subjetivas aparecen al hurgarse en los
incumplimientos. Los sectores cooperativo y campesino de La Habana,
responsables del 70% de las viandas, granos, hortalizas y frutales
que llega a los MAE capitalinos, no recibieron en el último
trimestre del 2009 fertilizantes y productos químicos para proteger
sus plantíos.
Productores de prestigio como el legendario Juan Gómez, de la
Cooperativa de Crédito y Servicios de Alquízar, verdadero campeón de
los altos rendimientos, esta vez apenas alcanzó en el boniato 17,5
toneladas por hectárea, lejos de las 35 o más que logra
tradicionalmente. La no aplicación a tiempo de las dosis del
plaguicida requerido originó costosos daños.
Héctor Álvarez, presidente de la Asociación Nacional de
Agricultores Pequeños (ANAP), en La Habana, explicó que el Plan
Técnico Económico de la entrega de combustible a los cooperativistas
resultó insuficiente.
Entran ahora en producción, aunque con un menor rendimiento, la
mayoría de las áreas plataneras. La cosecha se retrasó al no
disponerse del potasio imprescindible para el desarrollo de esta
vianda, ni del riego que exigen los suelos de arcilla roja.
De igual manera la recolección masiva de papa deberá empezar esta
semana, si la humedad lo permite, en las diez empresas que la
producen en La Habana. Hubo demoras en cumplir la siembra a tiempo
por la llegada tardía de las semillas de importación.
Los agricultores, a pie de surco, consideran que no son estas las
únicas lagunas que reducen el suministro a los mercados de Ciudad de
La habana. Analizados en su integralidad los cambios no son aún todo
lo beneficiosos que se esperaba.
La aplicación de un sistema de comercialización, ahora en manos
del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN), cuyo punto de
referencia son los Mercados Concentradores, continúa sin ajustarse a
las exigencias de cada momento.
Las compras de la Comercializadora de las empresas agropecuarias
solo admiten las viandas que son consideradas de primera calidad y
al resto hay que buscarle otro destino.
El método de selección es una queja presente entre los
agricultores quienes argumentan la imposibilidad de garantizar la
máxima calidad en todo al no disponer de los recursos
imprescindibles. Mencionan como uno de los ejemplos el largo del
plátano y su grosor.
En situaciones especiales como las de hoy, hay que comercializar
y enviar a la población cuanto alimento sea posible y establecer
precios que justifiquen la calidad. Hay antecedentes de productos
rechazados por no ser de primera y después vendidos con esa
categoría en los MAE.
Al garantizar el Estado, por vía de la empresa correspondiente,
los medios para trasladar los productos y no responder estos a
entidades especificas, queda un eslabón suelto: el retorno de los
envases y buscar alternativas para interesar a los choferes en que
estos no se pierdan. Antes eran más los ocupados en que tan valiosos
recursos (cajas y sacos) se preservaran.
La reactivación de los mercados concentradores y el sistema de
comercialización implantado forman una cadena que no tolera rupturas
ni eslabones sueltos.
El camino, a veces tortuoso, que recorre el producto desde que lo
cargan en el campo hasta distribuirse en las tarimas, sigue
complejo.
Viejos dirigentes de acopio afirman que, por lo general, en enero
y febrero, la capital recibía de otras provincias el apoyo en
algunas viandas y hortalizas. Una disposición impide, aunque tengan
la documentación que corresponda, la entrada de esos camiones a
Ciudad de La Habana.
Testimonios expresados por cooperativistas de municipios
habaneros se refirieron a la disminución en la siembra de ají,
pepino, habichuelas, acelga y otras hortalizas que, durante todo el
año, surtían, en mayor o menor grado, a los MAE. Al suprimirse el
tiro directo a Ciudad de La Habana y no comprar la Comercializadora
de los municipios esos renglones, las cooperativas se ven
imposibilitadas de hacerles llegar tales producciones.
Otro elemento que influyó negativamente es que algunas
cooperativas al conocer que solo le comprarían lo contratado por la
empresa, se limitaron a sembrar únicamente el área prevista ante el
temor de repetirse lo sucedido en el 2009 con el abarrote de tomate
y boniato. Hoy, al ser otro el comportamiento climático, el producto
mermó en cantidad y en calidad, lo cual se manifiesta en un abasto a
la población lejos de las expectativas.
Para evitar baches en las ofertas de los Mercados Agropecuarios
estatales de la capital se ha laborado intensamente, pero el
resultado no ha sido el mejor pese a estar en vigor medidas de
carácter organizativo, especialmente en la comercialización, y
variantes que estimulan al productor.
Debemos admitir, sin embargo, que en la aplicación de los
acuerdos quedan eslabones sueltos.
Dado los volúmenes de alimentos que debe garantizar, La Habana
necesita seguridad y el óptimo uso en los niveles de combustible,
fertilizantes y pesticidas convenidos y algo importante: solucionar
las contradicciones generadas por los compradores del MINCIN y la
Comercializadora de la empresa agropecuaria.en los centros
receptores municipales
Es preciso estabilizar un sistema de siembra y de venta directa
de hortalizas de las cooperativas a los MAE (renglones que estos
reclaman) y que, en cambio, no son interés del comercializador.
Hay soluciones, la vida lo ha demostrado, que no dependen de
recursos importados, ni de fórmulas mágicas. A veces el exceso de
trabas y prohibiciones constituyen fuentes para el delito y el
soborno. ¿Por qué un camión puede mover pasajeros hacia la capital y
en cambio no le permiten trasladar productos del agro?, preguntó
hace unos días Lázaro Omar Hernández, primer delegado directo al X
Congreso de la ANAP.
Hay un planteamiento casi general de los productores: concurrir,
sin escalones intermedios, a los mercados de Ciudad de La Habana.