SANTIAGO,
2 de marzo.— Como tardía e insuficiente calificó la televisora CNN
la asistencia que comenzó a fluir el martes hacia las regiones
devastadas en Chile por uno de los terremotos más poderosos de su
historia.
Localidades afectadas por el sismo todavía no reciben el
abastecimiento de alimentos, además de continuar sin luz ni agua.
Tal es el caso de los vecinos de la ciudad de Talcahuano, con el 80%
de sus habitantes damnificados y el puerto destruido, que esperan
una ayuda oficial que no llega.
Varios pueblos costeros como Cauquenes, Curicó, San Javier y
Curanipe, presentan un panorama similar, donde la destrucción es
extensa y la comida escasa, reporta AP.
A pesar del arribo de militares para controlar la ciudad, los
residentes se quejaban de la inseguridad. La presidenta Michelle
Bachelet ordenó la concentración de alrededor de 14 000 soldados en
las zonas más devastadas por el terremoto, encabezadas por
Concepción y sus alrededores.
Efectivos militares comenzaron el reparto de ayuda, víveres y
agua en las regiones del Maule y Biobío, las zonas del centro y sur
de la nación austral más golpeadas por el sismo y el tsunami del
sábado, desabastecidas y donde se han registrado saqueos e
incendios.
El Gobierno decidió mantener hasta el mediodía del miércoles el
toque de queda que permite a sus habitantes salir de sus casas solo
por pocas horas, en un intento por mantener a raya a saqueadores.
Brasil, Argentina y Perú se comprometieron a enviar rescatistas,
médicos, alimentos, agua y hospitales móviles a Chile. Uruguay y
Colombia, entre otros países, también ofrecieron ayuda.
Mientras tanto, las operaciones en el aeropuerto internacional de
Santiago comenzaban a normalizarse y se estaba instalando una carpa
junto a la pista para atender a los pasajeros después de que el
sismo destruyera la terminal, dijeron autoridades aeronáuticas.