El
papel de Cuba en los preparativos de la expedición del contingente
de guerrilleros dominicanos e internacionalistas, para derrocar la
tiranía de Rafael Leónidas Trujillo, fue reconocido hoy en la
localidad de Higüey, República Dominicana.
En el encuentro, los presentes coincidieron en que la empresa
guerrillera marcó el principio del fin de una dictadura de más de
tres décadas, que convirtió a la nación quisqueya en un feudo
personal en pleno siglo XX, informa la agencia de noticias Prensa
Latina.
Juan Astiasarán, embajador de la Isla en Santo Domingo, aludió en
su intervención a los estrechos lazos históricos entre cubanos y
dominicanos, que datan del hidalgo gesto del cacique Hatuey, y la
verticalidad del Generalísimo Máximo Gómez, quienes se enfrentaron a
la opresión de la metrópolis española en la Mayor de las Antillas.
El diplomático rememoró que Martí, Héroe Nacional de Cuba,
distinguió a Gómez con su amistad, y cuando lo convocó a la guerra
necesaria (1895) le dijo, que sólo tenía para ofrecerle la
ingratitud probable de los hombres, lo que no impidió que el
veterano lo dejara todo para irse con su "novia", como calificaba a
la Ínsula.
La cita fue auspiciada por Livio Cedeño, director del periódico
El Cometa, el Comité de Amigos de Cuba en Higüey, y el Centro
Regional del Este.
Al encuentro, asistieron periodistas y académicos interesados en
conocer la realidad cubana desde una perspectiva objetiva, así como
también familiares de estudiantes dominicanos que se hallan en la
Isla.