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Piden más control y regulaciones para las transnacionales

CÉSAR LÓPEZ GIL

La ausencia de control sobre las trasnacionales se expuso en La Habana como una de las causas de la crisis económica global, incluida la desregulación con que actúan bancos y empresas de las principales potencias.

El italiano Claudio Siciliotti defendió la necesidad de legislaciones, normas y otros instrumentos, al intervenir en el XII Encuentro Internacional sobre Globalización y Problemas de Desarrollo, aunque otros analistas expresaron pesimismo y poco convencimiento acerca de tales medidas.

Para Siciliotti, una de las causas de la crisis económica actual estuvo en la falta de vigilancia sobre quienes gozaron de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y otras naciones, los especuladores, bancos, fondos de riesgos y otras entidades que jugaron con hipotecas de viviendas y la economía familiar de millones de personas.

Al sobrevenir el desastre, hubo una caída en espiral de la economía, al decrecer el producto interno bruto en casi todo el planeta, más otras secuelas productivas y sociales.

James Galbraith, profesor de la Universidad de Texas, EE.UU., refirió que el fraude y la falta de honestidad se extendieron al darse miles de millones de dólares en préstamos para adquirir casas, lo cual incluso fue denunciado por la Junta Federal de Reservas de ese país y el propio Buró Federal de Investigaciones.

Hay una epidemia de fraudes hipotecarios, advirtió esta agencia en 2004, pero muy poco o nada se hizo para solventar la situación, recordó el académico.

Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, escribió hace poco en la prensa internacional que la solución de la crisis es "reglas, reglas, reglas".

Pero, para muchos, los intentos de regular los mercados financieros y establecer normas, leyes y reglas de conducta en el capitalismo neoliberal globalizado, equivalen a trabajar en un saco sin fondo, dada la propia lógica de este modelo de acumulación instaurado desde los años 70 del siglo XX.

El boliviano Lázaro Parisi, de los movimientos sociales indígenas, significó que es consustancial al neoliberalismo la falta de control, ya que su ortodoxia preconiza que es el mercado quien regula la sociedad, los Estados tienen un mínimo papel y el objetivo es competir y lograr el mayor lucro.

Desde 1994 hasta 2004, se trabajó en la ONU en un código de conducta para las transnacionales que actúan en los países subdesarrollados, pero todo fracasó ante las negativas de EE.UU. y Gran Bretaña, recordó.

Para el destacado economista cubano José Luis Rodríguez, la búsqueda de nuevas regulaciones financieras que eviten nuevas crisis ha sido un fiasco, dada la inviabilidad de proyectos que en nada pueden ordenar los enormes movimientos especulativos.

Hasta la creación de una agencia de protección al consumidor, ha traído enorme resistencia en el congreso norteamericano, refirió Rodríguez, actual asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.

El debate dentro del Grupo de los 20, el Fondo Monetario Internacional y el propio Gobierno estadounidense, resultó un vano intento, abundó.

Otros participantes recordaron que, incluso, el propio Presidente Barack Obama criticó a los directores de bancos y dueños de compañías que se apropiaron del dinero ajeno, pero todo ha quedado en la timidez de algunos procesos y nada en concreto en cuanto a regulaciones.

Aunque es un evento plural y abierto, casi todas las intervenciones refieren que es imposible controlar un sistema que tiene como base la maximización de la ganancia a partir de la explotación del hombre por el hombre, que preconiza la competencia por encima de la colaboración, y el lucro por encima de la solidaridad.

 

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