La crisis global en sus diversas dimensiones y el desempleo como
una de sus consecuencias más nefastas, así como la disminución del
ingreso salarial y el aumento de la temporalidad laboral que afecta
a decenas de millones de trabajadores en el mundo, centraron los
análisis en la jornada inaugural del XII Encuentro Internacional de
Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo.
Cerca de 1 000 delegados e invitados de 40 países y 39 organismos
internacionales asisten al evento, iniciado ayer por la tarde en el
Palacio de las Convenciones de La Habana, bajo la presidencia de
Marino Murillo, vicepresidente del Consejo de Ministros y titular de
Economía y Planificación, y Lina Pedraza, ministra de Finanzas y
Precios, entre otras personalidades.
Roberto Verrier, presidente de la Asociación de Economistas y
Contadores de Cuba y de la Asociación Internacional de Economistas
de América Latina y el Caribe, organizadoras del foro, pronunció las
palabras de apertura.
El programa comenzó con la conferencia ofrecida por monseñor
Marcelo Sánchez Sorondo, obispo canciller de la Pontificia Academia
de Ciencias del Vaticano, con el sugestivo título El evangelio del
trabajo. A continuación, fue desarrollado el panel El debate sobre
la perspectiva de la crisis global actual, integrado por cuatro
eminentes profesores: James Galbraith, de la Universidad de Texas;
el cubano José Luis Rodríguez, del Centro de Investigaciones de la
Economía Mundial; Eric Toussaint, de Bélgica, presidente del Comité
por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, y Carlos Bueno, de la
Universidad de Sevilla.