CONCEPCIÓN, Chile, 1ro. de marzo.— Cientos de miles de chilenos
víctimas de un devastador sismo esperaban este lunes la llegada de
auxilio, mientras se multiplicaban los saqueos, lo que obligó al
Gobierno a reforzar su operativo militar y pedir ayuda
internacional.
La
agencia DPA informa que los militares y el Gobierno de Michelle
Bachelet no logran aún imponer el orden en el sur de Chile, donde
jóvenes armados saquean comercios y recorren pueblos desolados con
sus pistolas en ristre.
En Concepción —epicentro del sismo de magnitud 8,8 grados que
asoló el centro y sur de Chile—, la violencia se recrudeció este
lunes al día siguiente de que empezara a regir un toque de queda,
reporta la AFP.
Grupos de vándalos incendiaron un centro comercial y saquearon el
cuartel de bomberos de Concepción, ciudad donde faltan agua,
alimentos y combustibles, en una caótica situación derivada del
sismo que forzó a la presidenta chilena Michelle Bachelet a
movilizar 7 000 militares.
El estado de convulsión social en Concepción, la segunda ciudad
de la austral nación sudamericana, con medio millón de habitantes,
persuadió, además, a Bachelet a ampliar de 9 a 12 las horas en que
rige el toque de queda.
El estado de excepción fue declarado un día después del
terremoto, que mató alrededor de 800 personas y dañó 1,5 millón de
inmuebles, con dos millones de damnificados sobre un total de 16
millones de chilenos.