El incremento en 2009 del empleo de bueyes en labores agrícolas
propició a la provincia cubana de Las Tunas un ahorro superior a las
mil toneladas de combustibles, unas 200 más que en el año
precedente.
Entre otras tareas, el uso de la tracción animal en sustitución
de las maquinarias posibilitó la preparación de unas 31 mil 600
hectáreas para la siembra de viandas, granos y hortalizas en los
ocho municipios del territorio, ubicado a 670 kilómetros al este de
La Habana.
También se utilizaron vacunos en la siembra y el cultivo de más
de 31 mil 600 hectáreas, y se transportaron unas 17 mil toneladas de
semillas, fertilizantes, productos cosechados y otros materiales,
dijo a la AIN el ingeniero Rafael Cruz, jefe de Mecanización de la
Delegación Provincial de la Agricultura.
El sostenido incremento del uso de la tracción animal resulta de
singular importancia económica en el mundo de hoy, en el cual la
crisis económica provoca escasez y encarecimiento de los
combustibles y otros recursos.
Sin embargo, el ahorro no es la única motivación para promover la
utilización de animales de tiro, pues los bueyes y caballos también
contribuyen a preservar el ecosistema, debido a que no compactan los
suelos ni contaminan el medio con derrames de combustibles y
lubricantes, como sucede con las máquinas.
Estas ventajas determinan que la tracción animal, junto a otras
prácticas agroecológicas como los abonos orgánicos y biopesticidas,
constituya un factor importante en el empeño de Cuba por desarrollar
una agricultura más económica, sostenible y sana.
Para alcanzar ese objetivo el país intensifica la doma de bueyes,
pues el número de estos ha disminuido desde cerca de 400 mil a
principios del presente siglo hasta unos 300 mil en la actualidad,
según reflejan datos publicados en la página digital de la Oficina
Nacional de Estadísticas (ONE).