CIENFUEGOS.—
El trabajo educativo es una de las principales armas de los Comités
de Defensa de la Revolución, sostiene Enrique Duarte Huepp, con el
aval de casi medio siglo de experiencia como dirigente de base en la
mayor organización de masas de Cuba.
Cuando apenas había salido de la adolescencia, la responsabilidad
de dirigir un Comité lo sorprendió, en medio de la efervescencia
revolucionaria que vivía Cuba por aquel entonces.
"Eso fue —recuerda— a raíz de constituirse los CDR, luego del
discurso de Fidel el 28 de septiembre de 1960. A mis padres les
habían dado casa en el reparto Nueva Vista Alegre, un asentamiento
construido por la Revolución para las familias más humildes de
Santiago de Cuba. Y al formarse el comité Antonio Maceo, en mi
cuadra, todos quisieron que yo estuviera al frente."
Por
vocación, hoy Enrique fuera oficial de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias, pero una enfermedad no le permitió culminar esta
carrera en la Academia Antonio Maceo. Entonces vendrían los estudios
en un tecnológico para formarse como ajustador de máquinas de
herramientas, seguidamente el primer trabajo y luego su desempeño
profesional en el Comité del Sindicato del Transporte a nivel de la
antigua provincia de Oriente.
"Más tarde cumplí con el Servicio Militar Obligatorio y me
designaron secretario general del Sindicato de Trabajadores Civiles
de las FAR para los comités militares. Ni entonces me desvinculé de
las tareas de dirección cederista, porque siempre le tuve amor a ese
frente".
Por cuestiones de trabajo, llegó a principio de los años 80 a la
provincia de Cienfuegos; mas la Perla del Sur lo atrapó para
siempre. Las dolencias de un corazón enfermo lo obligaron a una
jubilación temprana.
"Cuido mi salud —afirma— pero siempre tengo fuerzas para
dedicarle a la Zona número 15, en la barriada de San Lázaro, de la
cual soy coordinador hace 12 años".
"¿Satisfacciones proporcionadas por los CDR? Muchas: haber
recibido en nombre del barrio la Bandera 28 de Septiembre de manos
del hoy Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de
Ministros, José Ramón Machado Ventura. Además, fui estimulado con la
mayor distinción de la organización y participé como delegado en su
VII Congreso.
En todos estos años me he esforzado en preparar el relevo, y a
ello me ayuda mi esposa, Lázara González, presidenta de nuestro CDR,
y mi hijo Yordani, activo donante de sangre. el ejemplo tiene que
empezar por casa, ¿no cree?