Mucho se debate por estos días acerca de qué tratamiento dar en
el anteproyecto de Ley del Código de Vialidad y Tránsito, a la
relación ingestión de bebidas alcohólicas-conducción de vehículos.
La propuesta es no circular en vehículos de uso personal con
niveles de alcohol superiores a 0.2 mg/litro en aire expirado,
equivalente a 0.4 g/litro en sangre. En cuanto a los conductores del
sector estatal, tasa cero.
Una investigación sobre la influencia alcohólica y los accidentes
del tránsito en Cuba en los últimos cinco años, mostró que el 42% de
los 2 312 choferes fallecidos, investigados e involucrados en hechos
de esta índole, estaba bajo los efectos del alcohol. De ellos, 903
se encontraban en estado de embriaguez (1,00 g/litro o más), y la
cuarta parte de los embriagados presentaba cifras superiores a los
2,00 g/litro.
En 11 410 choferes vivos sometidos a controles de tránsito por
muestreo o por estar directamente involucrados en accidentes, se
demostró que el 41% conducía bajo los efectos del alcohol, y de ese
fragmento, el 64% estaba en estado de embriaguez al momento de la
conducción (la quinta parte, con cifras superiores a los 2,00
g/litro).
Sin ánimo de abrumar con cifras, señalemos una de las mostradas
por un estudio realizado en Ciudad de la Habana, que abarcó el
periodo 2003-2009: el 49% de los conductores responsables de
accidentes por estar bajo los efectos de la ingestión de bebidas
alcohólicas, guiaba vehículos pertenecientes al sector estatal.
¿Cómo concebir, por ejemplo, al chofer de un ómnibus de pasajeros
conduciendo en ese estado? ¿Cuántas vidas y recursos pone en
peligro?
El doctor Ricardo González Menéndez, especialista de alto nivel
en tratamiento a adicciones, afirma que, aun cuando
internacionalmente el alcohol califica como una droga blanda, puede
ser tomada por dura al evaluar sus efectos transformadores de la
conducta humana.
Si en una persona el consumo de alcohol pasa de 80 mg/100 cc de
sangre, la región supraorbitaria y prefrontal del cerebro se
bloquea. Y es precisamente en esa zona donde radica la conciencia,
la cual nos indica lo que es correcto o incorrecto, legal o ilegal,
lo que debe o no hacerse, incluida también la asimilación de las
normas del tránsito, asegura el especialista.
En más de una ocasión he escuchado al experimentado doctor
González alertar acerca de que en toda América Latina y en Cuba,
tenemos una conducta social de tolerancia incondicional al consumo
de alcohol. La actitud que debemos desarrollar, afirma, es de
tolerancia, pero condicionada. Si desea beber, y es mayor de 18 años
de edad —no de 16, como se piensa por ahí—, hágalo, pero luego no
tome un timón, porque pone en riesgo su vida y las de los demás.
La Ley 60, Código de Vialidad y Tránsito actualmente en vigor,
prohíbe al chofer de cualquier vehículo destinado a carga o
transporte colectivo de pasajeros, y a todo aquel que lo haga en su
condición de profesional, conducir cuando haya ingerido bebidas
alcohólicas.
Acatando tal disposición, se han adoptado medidas administrativas
contra quienes la infringen. Sin embargo, hay jefes que median ante
la Dirección de Licencia de Conducción para que se le devuelva el
documento al infractor, alegando que "es un chofer ejemplar", que
"ese día hubo una actividad"¼ ¿Hay
conciencia del peligro?
También los peatones que transitan por la vía en iguales
condiciones han provocado tragedias. La investigación antes
mencionada las contabiliza: el 30% de un total de 893 peatones
fallecidos investigados, había consumido alcohol; de ellos superaba
la cifra de 60 los que se encontraban en estado de embriaguez.
El tema demanda atención y ocupación multisectorial. Va desde la
necesaria educación vial en todos los niveles de enseñanza, la
dotación a los agentes del Tránsito de medios técnicos para el
enfrentamiento a las indisciplinas (entre ellos los alcoholímetros)
y la implementación de medidas relacionadas con la publicidad y
expendio de bebidas alcohólicas, hasta el cumplimiento y
fiscalización de lo legalmente establecido.
Hasta el venidero mes de julio, en que se presentará el proyecto
de ley ante la Asamblea Nacional del Poder Popular para su
aprobación, se mantendrán los debates a lo largo del país. El
alcohol está sobre el tapete; el mensaje, no por repetido deja de
ser certero: si toma no maneje; si maneja, no tome.