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Iraq y el “nuevo comienzo”
ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ
elson.cp@granma.cip.cu
La guerra en Afganistán ha desplazado el interés mediático de
Bagdad hacia Kabul y desde que las tropas norteamericanas
acantonadas en Iraq salieron de las ciudades, donde la resistencia
les hacía la vida imposible, poco se reporta desde la nación árabe
todavía ocupada.
La
agresión y la ocupación de Iraq ha causado que cientos de miles de
civiles perdieran su vida o resultaran mutilados.
Se trata, en mi opinión, de reconocer en silencio el fracaso de
la invasión y ocupación, donde las fuerzas foráneas han provocado,
además de los cientos de miles de civiles muertos y mutilados, la
destrucción del patrimonio habitacional y cultural del país, y una
exacerbación mayor en las ya complejas relaciones interétnicas,
religiosas y tribales.
El último anuncio del Pentágono es el cambio de nombre a la
misión militar en Iraq, que hasta ahora se llamó "Operation Iraqi
Freedom" (Operación Libertad Iraquí) y en lo adelante será "New Dawn"
(Nuevo comienzo).
La orden fue dada por el secretario de Defensa, Robert Gates,
quien la informó al jefe del comando central, el general David
Petraeus, y expresa que se trata de "una clara señal de que la
Operación Libertad Iraquí terminó y que las fuerzas militares allí
ahora trabajan en otra misión".
Vale recordar que todavía Estados Unidos tiene desplazados en esa
nación del Golfo más de 97 000 efectivos, de los cuales casi 50 000
deben regresar a sus casas entre marzo y agosto del presente año, y
el resto mantenerse hasta finales del 2011.
De lo que se trata es que el retiro estadounidense se producirá
de todas formas y sus fuerzas armadas irán a casa, dejando como obra
a un país árabe destruido, más violento, menos gobernable y con su
recurso principal, el petróleo, en manos de transnacionales
fundamentalmente norteamericanas y británicas.
Hasta el pasado 18 de febrero 4 379 militares estadounidenses
habían muerto y 31 669 heridos durante los años de ocupación en esa
nación árabe.
Estados Unidos retirará sus fuerzas fuera de Iraq, pagando alto
precio político, desprestigio internacional provocado tanto por la
invasión, como por la ocupación, con un astronómico costo económico,
y finalmente por la derrota sufrida, en una guerra sin razón y sin
legalidad.
LA RESISTENCIA Y...
La resistencia iraquí existe, ha demostrado estar organizada y
contar con preparación, armas y municiones. La fabricación y uso de
los artefactos explosivos improvisados y la acción de los
francotiradores en las ciudades se han convertido en una verdadera
pesadilla para las fuerzas ocupantes.
Hay que recordar que antes de que entraran las tropas invasoras
al territorio iraquí, el Partido BAAS, en el poder entonces, dislocó
hacia distintos puntos, tanto a los hombres de la resistencia como a
las armas y municiones que usarían. Este factor, entre otros, ha
permitido que en tan prolongado tiempo de beligerancia, la fuerza
ocupante, superior en cantidad y en medios, tuviese que salir de las
ciudades e intentar desconectarse de las acciones cotidianas que le
han provocado miles de muertos, heridos y mutilados.
La guerra de ciudades, incluso, ha obligado a las fuerzas
militares de Estados Unidos a aplicar una nueva concepción en el
avituallamiento de cada soldado, en los medios artilleros, de
aviación y otros, y en la psicología militar para la que habían sido
preparadas y entrenadas las tropas.
Iraq ha demostrado que los invasores son vulnerables, básicamente
en las zonas urbanas donde, incluso, acciones individuales pueden
poner fuera de combate a los soldados y pueden detener, afectar y
hasta destruir tanques y otros artefactos blindados.
Estos aspectos han obligado a revolucionar la industria militar
norteamericana, que ahora utiliza aviones sin pilotos en vez de
bombarderos F-16, y hasta robot en misiones de exploración y de
combate.
En el caso de la verdadera resistencia iraquí, hay que
diferenciarla de las acciones de grupos étnicos, religiosos y
tribales, —que siempre han existido— y donde por lo general perecen
muchos civiles y hasta militares locales que han entrado en la
policía, muchas veces como única forma de encontrar trabajo y
comida.
En tierra iraquí, además, hay decenas de miles de mercenarios,
contratados por compañías vinculadas a la CIA o a sectores de ex
oficiales de los servicios armados de Estados Unidos, muchos de
ellos ya vinculados con muertes de civiles.
GOBIERNO Y ELECIONES
La mirada hacia la nación árabe se centra ahora en las elecciones
del 7 de marzo próximo, a las que están convocados algo más de 18
millones de votantes, tanto los que viven en el país como los que
han sido obligados por la guerra a refugiarse en 16 naciones.
Los comicios, que ya están siendo presa de la violencia, el
ajuste de cuenta y las denuncias de corrupción que han caracterizado
a las distintas administraciones impuestas por los ocupantes,
pretenden dar la imagen de normalidad y control gubernamental y
policial en el país.
No hay dudas de que si algo necesita Iraq es contar con un
gobierno que pueda cumplir con la difícil misión de afianzar la
seguridad y la estabilidad de la nación.
La ONU trabaja en la capacitación de más de 29 000 observadores
locales, mientras que de la Unión Europea se esperan los enviados
internacionales que puedan dar fe del ejercicio democrático
comicial.
Como epílogo, no pocas Organizaciones No Gubernamentales y otras
asentadas en Bagdad, han denunciado que la situación de los derechos
humanos en su país es hoy mucho peor que antes de la ocupación
estadounidense.
Un informe presentado en Ginebra señala que "ahora no hay
seguridad, no hay servicios sanitarios; dos millones de mujeres son
viudas, cinco millones de niños huérfanos, y hay cuatro millones de
refugiados sin ningún tipo de medios de supervivencia, mientras el
50% de los menores no van a la escuela primaria".
Se trata, no hay dudas, del país que la ocupación destruyó y que
ningún "nuevo comienzo" de las fuerzas militares foráneas podrá
sacar del atolladero. |