Aunque
el quinteto de Matanzas no se ha mostrado al más alto nivel en lo
que va de la Liga Superior de Baloncesto, cuenta con uno de los
jugadores más valiosos del país: Allen Jemmott.
"La máquina", como se le conoce, es el máximo anotador del torneo
con 433 puntos, promediando 28 por juego. ¿La fórmula? priorizar los
tiros durante las prácticas, aunque ser el líder en puntos es una
meta que nunca se ha propuesto, aseguró el escolta yumurino.
A pesar de las derrotas consecutivas, seguimos luchando para
recuperarnos. Nuestra preparación fue muy fuerte, en el
entrenamiento hicimos hincapié en las pesas, la resistencia, el
pensamiento técnico-táctico, y el juego posicional, apuntó.
Este año, amén de su balance adverso (6-10), los matanceros
tienen la mira en el tercer lugar que una vez acariciaron, y quién
sabe si eleven su rendimiento en la segunda mitad del torneo. Bien
pudiera ser una bujía el desempeño de Jemmott, quien luego de ocho
subseries se encontraba entre los primeros en varios departamentos.
Allen, desde hace varios años miembro del equipo Cuba, considera
que para elevar el nivel del baloncesto masculino se necesita mucha
dedicación, no solo de los jugadores sino también de técnicos y
federativos, al corriente del desarrollo de la disciplina en el
resto del mundo y específicamente en Centroamérica y el Caribe, área
con la que los baloncestistas del patio necesitan topar.
Jemmott, inspirador de sus compañeros, los considera su familia,
y reconoce el excelente colectivo técnico que poseen. Sin duda, el
número cuatro forma parte indisoluble del conjunto de Matanzas.