Colegas de la agencia norteamericana Associated Press (AP)
tomaron recientemente a broma la preocupación de las autoridades
agrarias para controlar y promover el rebaño de mulos en las
serranías cubanas.
Se basaron en un despacho de la Agencia de Información Nacional,
fechado en Santiago de Cuba, que refería la realización del censo
nacional sobre esa especie animal, hoy en franco decrecimiento, a
pesar de su alto valor de uso para la transportación en las
difíciles condiciones de los caminos montañosos.
Seguramente el humor anglosajón (muy apreciado por nosotros) les
impidió percatarse de la sutileza de que la reproducción mular es,
para los montañeses, como los camiones para zonas urbanizadas.
Hay lugares de la geografía cubana donde solo es posible acarrear
café u otro producto a lomo de mulo, animal preparado por su
resistencia para desandar por el lomerío, sin que sean para ellos
obstáculos las pronunciadas pendientes o las escarpadas laderas.
Incluso hasta para el transporte humano, en lugares donde las
personas casi realizan la escalada envidiada por los alpinistas, los
mulos avanzan con paso seguro cuesta arriba o cuesta abajo.
Lo estratégico de la reproducción de esta especie de équidos
llevó en algún momento a crear centros con tales fines, de manera
que la procreación y cuidado de las crías garantizaran el
crecimiento de esta masa ganadera tan necesaria para la vida y
desarrollo en las serranías.
El mulo es el híbrido estéril resultante del cruce del burro o
asno con yegua, y su característica es la fortaleza y altura. Es muy
apreciado por los campesinos; tiene miembros largos y finos, con
pezuñas estrechas y más fuertes que las del caballo.
Es usado en tareas que requieren de fuerza o resistencia; como
medio de transporte; en la agricultura para arar los campos y otras
tareas como sacar agua de los pozos mediante una noria.
Combina las mejores cualidades de sus padres: posee la sobriedad,
paciencia, resistencia y el paso seguro del asno, y el vigor, la
fuerza y el valor del caballo, con resistencia natural a
enfermedades e insectos.
Granjeros norteamericanos de zonas de suelo arcilloso han
encontrado que los mulos son mejores para tirar del arado, afirma un
artículo publicado en el sitio web de la universidad estadounidense
de Missouri, el cual subraya el difundido uso de la especie en ese
estado, donde aseguran se originó la expresión "stubborn as a
Missouri mule" (terco como una mula de Missouri).
Su esterilidad se atribuye al diferente número de cromosomas de
las especies de las que proviene, pues los burros tienen núcleos de
62 cromosomas, mientras que los caballos poseen 64. Todos los machos
son estériles por un problema en la glándula seminal, pero la hembra
puede generar óvulos fértiles.
A pesar de tan serio análisis de la que se hace eco la
prestigiosa institución educacional norteña, el jocoso cable de AP
le dio la vuelta al mundo con pobres elementos y se publicó en 147
medios digitales, bajo el sugerente título de: "Cuba le pide a sus
mulas que levanten un casco para ser contadas".
No sé cuál fue la intención, pero es evidente que el mensaje
enviado por los colegas impactó por su original forma de presentarlo
e informó que en la Isla valoramos altamente el uso de la especie
híbrida, tanto como en Missouri: ¡ojalá otros importantes mensajes
corrieran igual suerte!