Después de varios meses de intensa sequía en la provincia de
Ciego de Ávila, las lluvias de las últimas horas establecieron un
récord para febrero en este territorio, al registrarse 118,5
milímetros.
La cifra, marcada por los pluviómetros en solo 14 horas,
representó el 411 por ciento de lo fijado para el segundo mes del
año, informó Silvia Hernández, especialista de Recursos Hidráulicos,
reporta la AIN.
Agregó que en más de una veintena de localidades se sobrepasó el
centenar de milímetros de lluvia, incluidas Guayacanes (con 262 mm),
Majagua y Mamanantuabo (251).
Los copiosos aguaceros llegaron en momentos en que, de los 15
sectores hidrogeológicos que posee Ciego de Ávila, cinco están en
fase de alarma y otros cuatro en la alerta por una sequía similar a
la de los años 2004-2005.
El déficit lluvioso ha provocado que las presas y acuatorios
naturales estén a la mitad de su capacidad de llenado y que las dos
voluminosas cuencas de agua subterránea -catalogadas entre las
mayores de Cuba- registren niveles inferiores al promedio histórico.
Por el agotamiento de pozos y otras fuentes acuíferas, los
ganaderos han trasladado miles de vacunos a zonas costeras para
mejorar su alimentación, mientras algunas lecherías reciben el agua
en pipas.
Los principales plantíos beneficiados con estas precipitaciones
corresponden a plátano, cítricos, frutales, boniato, calabaza,
hortalizas, caña de azúcar y pastizales, informó rolando Macías,
subdelegado de la Agricultura en la provincia.
Sin embargo, las precipitaciones paralizaron la recolección de
papa en uno de los territorios más productivos del país en ese
renglón y podrían dañar la cosecha de tomate, afirmó Macías.