Los guatemaltecos se mantienen en alerta después del susto por
dos movimientos telúricos ocurridos este martes con categorías de
sismos, pues sobrepasaron los cinco grados en la escala abierta de
Richter.
Primero, a las 04:52.14 hora local, este martes fue registrado
uno de 5,6 grados perceptible en buena parte del territorio de
Guatemala, pero por su larga duración pareció más terrible que el de
5,7 grados de las 09:15 hora local, menos prolongado.
Ambos tuvieron sus epicentros hacia el noroccidente, pero
mientras uno fue localizado en el guatemalteco Huehuetenango, a unos
170 kilómetros de esta capital, el otro lo fue en terreno del
fronterizo estado mexicano de Chiapas, a 235 kilómetros.
No obstante, los datos tienen ciertas variaciones de acuerdo con
las fuentes, sea el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología,
Meteorología e Hidrología o el organismo especializado de Estados
Unidos, el cual en la lejanía difiere en algo.
Reportes de los organismos especializados no dan cuenta de
víctimas o daños materiales de consideración, pero sí hubo cortes
parciales de las comunicaciones telefónicas, incluidas las móviles.
Este balance fue corroborado por autoridades y ciudadanos de las
zonas donde con mayor intensidad fueron sensibles los sismos, en
declaraciones a emisoras locales.
Pero en la mente de los guatemaltecos, sobre todo los de una
generación anterior, persiste el temor ante la posibilidad de una
sacudida de gran magnitud, como confirmó Prensa Latina en breve
encuesta.
Porque a las 03:03 hora local del 4 de febrero de 1976 Guatemala
fue estremecida por un terremoto de 7,6 grados en la escala de
Richter con origen en la falla del Motagua, que atraviesa el 80 por
ciento del territorio nacional.
El saldo estimado entonces fue de 23 mil muertos y 76 mil
heridos, cifras variables con el paso del tiempo y según las
fuentes, además de un desastre de gran magnitud en la
infraestructura.