.— El presidente Barack Obama
necesita remediar problemas de coordinación, administrativos y
culturales en el mayor centro antiterrorista de Estados Unidos,
recomendó hoy un estudio del Congreso.
La oficina, creada luego de los ataques del llamado Septiembre
11, lucha actualmente con una plantilla deficiente, tensiones entre
agencias federales, y estatutos duplicados, revela la investigación
patrocinada por el Capitolio.
Una mezcla burocrática de tareas lleva al Centro Contraterrorista
en Nueva York a compartir funciones de manera caótica con el
Departamento de Estado, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y
hasta el Buró Federal de Investigaciones.
El estudio denominado Proyecto de Reforma para la Seguridad
Nacional aconseja al mandatario demócrata dictar medidas más
flexibles para integrar debidamente el trabajo de estos
departamentos gubernamentales.
El Ejecutivo admitió que el gobierno estadounidense está
preocupado por las amenazas terroristas luego del fallido atentado
del 25 de diciembre, en el que un presunto miembro de la red Al
Qaeda quiso derribar un avión sobre Detroit.
Para analizar el contexto, Obama convocó a finales de enero a la
secretaria de Estado, Hillary Clinton, su par de Defensa, Robert
Gates, de seguridad interior, Janet Napolitano, de Energía, Steven
Chu, y al director de la CIA, Leon Panetta.