En los orígenes de Lezama, las artes visuales

VIRGINIA ALBERDI BENÍTEZ

Foto: Yaimí RaveloCreador de un universo literario muy particular, José Lezama Lima tuvo una relación muy intensa no solo con la palabra como imagen, sino también con la iconografía insular.

Esa vocación suya por apreciar en formas y colores el tránsito de lo más profundo de su entorno al paladeo de los sentidos, fue un buen pretexto para que el Ministerio de Cultura, la comisión organizadora de la conmemoración de su centenario y el Museo Nacional de Bellas Artes, (MNBA), decidieran organizar en el Edificio de Arte Cubano de esta última institución, una muestra homenaje, bajo el sugerente título Un rasguño en la piedra.

Obras procedentes de los fondos del propio MNBA y de la colección particular del poeta, que atesora la Casa Museo Lezama Lima, en la que hay no pocos exponentes de nuestra vanguardia de la primera mitad del siglo XX, permiten al público hacerse una idea de cómo el autor de Paradiso apostó por la renovación del lenguaje pictórico cubano en sus más jugosas esencias, tal como recordó César López, Premio Nacional de Literatura, al inaugurar el evento.

René Portocarrero, Amelia Peláez, Roberto Diago, Alfredo Lozano, Arístides Fernández y Mariano Rodríguez son presencias tutelares en el entorno lezamiano.

El despliegue de otros documentos —libros, notas, ejemplares de la revista Orígenes— complementan esa comprometida relación de Lezama Lima con los creadores de imágenes en su época. Ante la fundación en 1937 del Estudio Libre de Pintura y Escultura de La Habana, alertó contra "la posibilidad de cualquier romanticismo indiscreto que entre nosotros comporta lo libre y altanero",

Debe recordarse cómo uno de sus más agudos ensayos fue dedicado a analizar la impronta de Arístides Fernández. En Tratados en La Habana, colección de ensayos vuelta a publicar con motivo del centenario, se pueden leer aproximaciones a pintores de la vanguardia, en las cuales el escritor desarrolla tesis originales y aventuradas asociaciones. No debe dejar de leerse tampoco un artículo que aparece en La cantidad hechizada en el que traza un intenso y curioso paralelo entre la poesía y la pintura cubanas de los siglos XVIII y XIX.

 

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