Los estadounidenses deben conocer hoy la grave injusticia que
rodea el caso de los
cinco antiterroristas cubanos, lo cual es la clave para que
se haga justicia y puedan ser liberados.
Así afirmó en repuesta a un cuestionario de Prensa Latina, Gayle
Mclaughlin, alcaldesa de la ciudad de Richmond, California, y añadió
que importantes causas políticas en su país "se han resuelto sólo
cuando hay un apoyo masivo de la opinión pública, como sucedió con
Angela Davis.
Por eso, sentencia, la lección del trabajo entre los sectores más
amplios del público norteamericano es extremadamente valiosa en
momentos en que se demanda un incremento de la solidaridad con
Gerardo Hernández,
Ramón Labañino,
Antonio Guerrero,
Fernando González y
René González
La primera vez que escuchó hablar sobre el caso fue a través del
Comité Internacional por la Libertad de los Cinco, y entonces
decidió comunicarse con otros alcaldes de California.
Les habló sobre la cuestión humanitaria de visitas familiares, en
especial por las violaciones que se comenten con dos de las esposas,
Adriana Pérez y Olga Salanueva.
De ahí surgió la iniciativa de junto a otros 12 alcaldes
escribirle una carta al entonces fiscal general Alberto Gonzales, a
quien le pedimos su intervención para el otorgamiento de visas a los
miembros de la familia.
También recuerda que el pasado año presentó una resolución que
fue aprobada unánimemente por el Consejo de la Ciudad de Richmond.
En el texto pidieron la libertad de
Los Cinco, como son conocidos a nivel mundial estos hombres,
encarcelados desde 1998 en Estados Unidos, donde cumplen largas y
desmesuradas sentencias.
Como gobernante a nivel local preocupada por la justicia social,
Mclaughlin señaló que el caso atrajo de inmediato su preocupación y
simpatía.
En particular explica, por la relación de 10 años de
hermanamiento que tiene Richmond con la ciudad de Regla, en La
Habana, lo que nos da aún más motivos para demostrar la solidaridad
con nuestros hermanos y hermanas cubanos.
En respuesta a una pregunta sobre el actual discurso de la Casa
Blanca, puntualiza que desafortunadamente el presidente Barack Obama
continúa la misma posición de George W. Bush sobre el terrorismo,
pero no es sorprendente.
Y explica que la razón es que por más de 50 años en las
relaciones entre Estados Unidos y Cuba, tanto los presidentes
republicanos como los demócratas han mantenido una posición hostil y
agresiva hacia nuestros vecinos isleños.
Igual ocurre, sostiene, con la guerra contra el terror, ambos
partidos poseen mucho en común, principalmente en promover los
intereses económicos y militares de Washington en ciertas regiones
como Iraq y Afganistán .
Pero resulta en extremo hipócrita que los líderes de Estados
Unidos mantengan presos a los Cinco Cubanos cuando permiten que
verdaderos terroristas como Luis Posada Carriles vaguen libremente
por este país, apunta.
Ello prueba "que la guerra contra el terror no es en realidad
para proteger al pueblo contra acciones que pudieran dañarlo, sino
para mantener el control y el poder hegemónico de Estados Unidos",
opina la alcaldesa de Richmond.
La triste ironía, añade, es que para lograrlo, mi país perpetra y
apoya un número de acciones criminales tales como las cometidas por
grupos extremistas del exilio cubano en Miami contra el pueblo de
Cuba.
En cuanto a sus retos como alcalde en una localidad donde residen
más de 100 mil personas plantea que son grandes, porque tenemos una
larga historia de injusticias sociales, económicas y ambientales
para revertir.
Durante 100 años de dominación la refinería Chevron, de Richmond,
ha impactado profundamente la salud de nuestros residentes y nuestro
planeta, añade.
Sin embargo, contamos con una comunidad maravillosamente diversa,
compuesta en su mayoría por una población afronorteamericana a la
que se integran los latinos, muchos de los cuales son inmigrantes
recién llegados.
Al preguntarle en qué radica su fuerza resume: en mi opinión, en
la confianza y el respeto por el pueblo de Richmond.
El interés de Gayle Mclaughlin por la isla antillana comenzó
cuando tenía 21 años, desde esa etapa de su vida comprendió que la
historia del pueblo cubano estaba enfocada en la lucha contra la
opresión y la dominación.
Esto le hizo cuestionar la imagen injusta que sobre Cuba
representaban las instituciones de Estados Unidos como nuestro
sistema de educación, los medios de comunicación y el status quo
político.
La visita a la nación caribeña en 1986 con la Brigada Venceremos,
fue una experiencia transformadora, porque el pueblo de Cuba tocó mi
corazón, mi alma y mi mente, confiesa.
A mi regreso, apunta, me traje una comprensión visceral más allá
de mi entendimiento intelectual, de lo que significa ser parte de un
mundo de cambio que pone al ser humano en primer lugar.