A estas letras no les cabría el clásico inicio de relato de "Un
buen día¼ ", pues resultó lo contrario
para el colectivo de una entidad camagüeyana al amanecer con la
noticia, nada agradable, de que de uno de sus departamentos habían
sustraído un equipo de aire acondicionado y varios discos duros de
las computadoras con información sensible para su funcionamiento.
Las pesquisas de la guardia operativa de la Policía Nacional
Revolucionaria (PNR), y la consiguiente investigación determinaron
que a los comisores del delito les resultó fácil acceder al local
elegido para el golpe y sustraer el "botín" con impunidad.
De otra forma no podía ser: el área carecía de protección, no
había guardia obrera, el custodio estaba dormido y falló el control
oportuno de la administración, la que, de paso, se enteró de lo
acontecido varias horas después del hecho, en clara evidencia de que
no existía tampoco un adecuado sistema de aviso.
Anécdota aparte, prefiero detenerme en un asunto que no es
privativo, ni mucho menos, de la entidad afectada: tales fisuras o
riesgos aparecen reflejados en el plan de prevención, solo que este,
cual objeto de museo, permanece inmaculado en una de las gavetas del
archivo de la dirección.
El diseño impecable y la pulcritud de las páginas dan fe de que
su uso no va más allá de la simple presentación a las visitas, con
lo cual se desvirtúa su objetivo principal, que es servir de
instrumento de trabajo cotidiano, para lograr, con el concurso de
los colectivos laborales, cerrar las brechas posibles al delito.
La actualización sistemática del plan y el análisis oportuno en
los consejos de dirección, núcleos del Partido y secciones
sindicales, lejos de verse como actos rutinarios, deben convertirse
en momentos imprescindibles para la evaluación crítica de las
vulnerabilidades y la adopción de medidas eficaces que no dejen
cabos sueltos al actuar impune de los delincuentes, malversadores y
ladrones.
Ir a las causas, no a las consecuencias, parece ser la fórmula
idónea para enfrentar el problema, no siempre asumida por quienes
tienen el deber y la obligación de preservar los recursos materiales
y financieros del Estado; las consignas, los llamados y las
convocatorias no pueden suplir la acción directa de los hombres.
Los resultados de las auditorías y verificaciones fiscales
efectuadas durante el 2009, reflejan que, no obstante los avances,
todavía se detectan violaciones en la actividad económico-contable,
robos en almacenes y otras dependencias estatales, vulneraciones de
los sistemas de control y componendas de todo tipo para ampliar el
universo de cómplices.
Urge, por tanto, desempolvar los planes de prevención de las
entidades y hacer de sus medidas un programa de acciones efectivas,
dirigido a extirpar de raíz los males entronizados en algunos
centros laborales.