El
incremento de la actividad del narcotráfico internacional en nuestro
entorno geográfico, estimulado por el insaciable mercado de Estados
Unidos, tuvo el impacto principal en el crecimiento de los volúmenes
de drogas ocupados por las autoridades cubanas en el 2009, que
ascendió a más de tres toneladas, según informaciones aportadas por
el Ministerio del Interior.
La droga incautada el pasado año es algo más de una tonelada por
encima de la ocupada en el 2008 (1 385 kilogramos), pero se mantiene
muy por debajo de la tendencia que se registraba antes del inicio de
las operaciones Coraza Popular y Aché III en el 2003.
Por las afectaciones que provocan siguen constituyendo un peligro
potencial para Cuba, la existencia en sus inmediaciones de rutas
tradicionales para el tráfico ilícito de drogas desde el Caribe como
el Paso de los Vientos y el Canal Viejo de las Bahamas; y la
incidencia en nuestro país de vuelos comerciales y buques mercantes
que entrelazan a Sur y Centroamérica con otras naciones del mundo,
unido al carácter complejo y las tendencias internacionales de un
fenómeno que ha puesto en jaque a 170 de los 192 países miembros de
Naciones Unidas.
De los 3 186 kilogramos de drogas ocupados en el año, la mayoría
(3 113) fueron incautados como resultado de tres operaciones de
narcotráfico frustradas (dos navales y una aérea), la detección de
una lancha abandonada con un cargamento de más de media tonelada y
112 incidencias de arribos de paquetes de drogas a las costas de 12
provincias del país y el Municipio Especial de Isla de la Juventud.
En el enfrentamiento a estas acciones, fueron detenidos 15
traficantes de otras nacionalidades.
Además, en los aeropuertos se neutralizaron 17 intentos de
transportación de drogas por ese canal, en las que se ocuparon casi
20 kilogramos de narcóticos y fueron detenidos 20 extranjeros y tres
cubanos residentes en el exterior.
El impacto del complejo escenario caribeño y de las rutas más
cercanas a Cuba, lo demuestran además los 47 avistamientos
sospechosos de medios navales (43) y aéreos (4), comportamiento
similar al 2008, cuando se registraron 46, evidencia de una
tendencia sostenida.
En el enfrentamiento a la actividad interna se ocuparon 52
kilogramos de drogas, 48 de ellos de marihuana y pequeñas cantidades
de otras sustancias, con mayor incidencia en la capital del país.
Asimismo, la cooperación a tiempo real con homólogos de varios
países del área, continuó arrojando resultados positivos, que
totalizan desde el 2003 siete operaciones frustradas por esos
servicios, con la captura de seis medios navales y dos aéreos, así
como la incautación de alijos de drogas y la detención de 43
narcotraficantes.
Estos resultados están estrechamente relacionados con la
consolidación y efectividad de las operaciones Coraza Popular y Aché
III, iniciadas hace siete años, que siguen confirmando la validez de
una concepción de enfrentamiento y prevención integral y
multifactorial, con la imprescindible participación de
organizaciones sociales y de masas junto con fuerzas especializadas
de las FAR, el MININT y la Aduana General de la República, guiados
por la estrategia que dirige la Comisión Nacional de Drogas.
En la etapa se continuó prestando especial atención al
fortalecimiento de las acciones de control sobre los medicamentos
desde la red productiva hasta que llegan al sistema de salud; a las
medidas de seguridad y protección en puertos, marinas y aeropuertos;
el reforzamiento de los planes de acción preventivos en las
enseñanzas técnico-profesional y preuniversitaria; al enfrentamiento
a la siembra de marihuana en lugares apartados o montañosos de
difícil acceso, así como a la pesquisa activa que coordina el
Ministerio de Salud Pública para poder ofrecer atención oportuna a
personas que lo necesiten.
Las amenazas globales provenientes del tráfico ilícito y uso
indebido de drogas son tantas y tan cercanas que no permiten el más
mínimo espíritu triunfalista ni confiarse en los indiscutibles
logros de una batalla que Cuba ha sabido ganar año tras año por
cinco décadas, pese a la dimensión de los desafíos y la escasez de
recursos económicos y financieros para poderlos enfrentar.
Cuando el mundo casi se da por vencido, con coros cada vez más
nutridos de países que afirman que es imposible ganar la guerra
antidrogas, la estrategia cubana desbordante de voluntad política,
participación estatal y social, acciones concretas y bien
concertadas demuestra que sí se puede, a pesar del bloqueo económico
que todo lo complejiza y la ausencia de un acuerdo de cooperación en
esta materia con Estados Unidos, principal mercado mundial de las
drogas ilícitas y destino de la mayoría de los alijos que se
capturan en Cuba, lo que facilitaría la respuesta a las crecientes
amenazas en nuestra región.
Son enormes y pudieran ser peores las consecuencias del impacto
del narcotráfico sobre la región y nuestro país, pero la respuesta
de Cuba es contundente e inevitable.