Valle de Caujerí

Volverse hacia la tierra

JORGE LUIS MERENCIO CAUTÍN

El joven Jendi Coba Cantillo es uno, entre los cerca de setecientos, que en los últimos dos años se han vuelto hacia la tierra en el Valle de Caujerí, acogiéndose a las facilidades que brinda el Decreto-Ley 259.

 Fotos del autorEn el Valle está la tierra y la juventud para hacerla producir, asegura Ariolvis (en primer plano, con gorra).

En agosto del 2008 Jendi solicitó una finca a Misael Hernández Rodríguez, presidente de la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA ), 17 de Mayo. Pero la aprobación de su pedido estuvo condicionada a que ocupara un área ociosa infestada severamente por aroma y con escasas posibilidades de riego.

Lejos de amilanarse, este joven de 33 años enfrentó el desafío. Estaba decidido a mejorar su vida y la de su familia mediante el trabajo creador, y así también ayudaba a la CPA en su objetivo de ir rescatando áreas abandonadas, a las que por falta de brazos no se podía llegar.

"Esta finca la hemos convertido en una joyita en apenas unos meses y en el año 2009, pasó a ser la mejor de la CPA".

De sus cinco hectáreas, en las que trabajan además otros tres cooperativistas, ya han salido para el pueblo decenas de toneladas de productos, entre ellos tomate, calabaza, yuca, maíz y plátano, cultivo este último del cual tienen un área sembrada con la tecnología extradenso.

GENTE EMBULLADA

Las palabras de quien se ha erigido en paradigma de los nuevos finqueros en Valle de Caujerí las corrobora Misael Hernández: "La gente está embullada por la manera en que hemos organizado el trabajo y por los resultados económico-productivos, de ahí el crecimiento de los últimos años en 36 asociados, la mayoría jóvenes".

Jendi, revelación entre los nuevos finqueros.

"Son muchachos de la comunidad y sus alrededores (algunos de ellos hijos de cooperativistas) que han terminado el Servicio Militar, sus estudios en los diferentes niveles, o se dedicaban a otras tareas.

"Los contratamos por dos meses y si su comportamiento es favorable se quedan con nosotros. Necesitamos crecer con jóvenes capaces, que aseguren el relevo de quienes se jubilan", explica el presidente de la CPA 17 de Mayo.

Samón Lores ejemplifica con el caso de Ariolvis Pelegrín Gámez, quien junto a su hermano Aniorvis, su padre Amauri y su vecino Rubildo, ha levantado una hermosa finca en Cascajal del Manguito, un área sin cultivar desde hacía más de 35 años.

"Fueron muchos días de trabajo intenso en el desmonte, luchando con las guásimas, el algarrobo¼ , los potreros, pero ya ven ustedes los frutos que da la tierra cuando se le atiende bien", dice Ariolvis y agrega:

"Nuestras primeras cosechas —garbanzo, tomate y maíz—, fueron muy estimulantes. Estamos muy contentos, ¡miren cómo va esa garbancera!".

Todavía la CPA demanda fuerzas para cubrir otras tres fincas, pero allí no desean apresurarse y ubicar a cualquiera. Quieren que los elegidos sean personas como Ariolvis y sus allegados, que sientan amor por la tierra y deseos de producir para el pueblo.

Fuentes de la ANAP en el municipio de San Antonio del Sur, precisan que en los últimos dos años fueron 688 los hombres y mujeres vueltos hacia la tierra en el Valle de Caujerí, emporio agrícola guantanamero.

 

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