Es lógico, entonces, que los apicultores estén obligados a
sensibilizarse con el cambio de reina como una de las soluciones
para el fortalecimiento de los apiarios y aumento de las
producciones de cera, propóleo y miel.
Así se demostró en la primera Unidad Básica de Producción
Cooperativa creada en el país para la obtención de abejas reinas,
donde los hombres vinculados directamente a la actividad cumplieron
el plan del 2009 desde los primeros días de diciembre. Este ascendía
a 5 019 nuevas reinas, destinadas a reponer la mayoría de las
existentes en las 6 500 colmenas de la provincia.
Las abejas reinas pueden durar hasta 48 meses, pero deben ser
reemplazadas todos los años. Sin embargo, la labor del colectivo
avileño permite cada 12 meses cambiar la reina en el 80% de los
apiarios, por encima de la media nacional del 67%, según precisiones
de Vladimir Echemendía Borroto, director del establecimiento apícola
de la provincia de Ciego de Ávila.
Además de la no disponibilidad de marcadores-identificadores
—utensilio necesario para conocer con exactitud las características
de cada una de las abejas procreadas—, las mayores afectaciones en
la provincia están dadas por el huracán Ike que pasó por el
territorio en noviembre del 2008; la escasez de lluvia, causa del
retardo de las floraciones; la aplicación desmedida de los
herbicidas, los incendios forestales, entre otras razones, sin
obviar las deficiencias en el manejo de los apiarios, reconoce el
especialista.
Ello se palpa en los resultados productivos. "Mientras algunos
como Oscar Nieves Denis Reina, tienen un rendimiento por colmena de
61.35 kilogramos, otros entregan pocos volúmenes de miel, cera y
propóleo. Osmany Martínez Santos, por ejemplo, no reportó producción
alguna el pasado año y, sin embargo, tenía en producción más de 40
colmenas. Esa es una de las razones por la que iniciaremos un
reordenamiento en el presente año", precisa Marcos Mario Quesada,
subdirector de Producción en la unidad avileña.
Y es que el esfuerzo de los morosos no se corresponde con el
realizado en este centro poseedor de 463 núcleos, "cifra que debemos
aumentar a 600 este año", comenta Yasiel Rodríguez Abad, el más
joven "ubepecista".
Algo que caracteriza a la unidad es el alto porcentaje de
efectividad en la producción de reinas. "Andamos por el 95%,
superior al que exhiben los demás centros de este tipo en el país",
confirma Alfredo Pérez Carballé, técnico genético de la UBPC.
Uno de los retos fundamentales de la apicultura, estiman los
especialistas, es lograr el reemplazo de la reina todos los años, a
fin de disponer de un pie de cría de alto valor productivo en las
colonias apícolas y que los productores vean ese cambio como una de
las soluciones al incremento de la producción en sus colmenas.
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Las abejas viven como una gran familia
formada por la reina, las obreras y los zánganos.
Cada colmena tiene una reina, que es la que
dirige todas las actividades. Es fecundada solo una vez en
su vida.
Según la época del año y las necesidades de
la colmena, ella pone dos tipos de huevos: fecundados y no
fecundados, en número de más de 1 500 a 2 000 cada día.
Los primeros dan origen a las reinas y a las
obreras, estas últimas llamadas así porque realizan la
mayoría de las tareas. Son las más numerosas y trabajadoras.
Desde que las abejas nacen desempeñan
distintas tareas: las cereras (hacen y retocan las
celdillas), las alimentadoras (dan de comer a las larvas y a
la reina), las limpiadoras (libran de restos a la colmena),
las guardianas (se encargan de la protección), y las
pecoreadoras (salen a recolectar agua, néctar, propóleo y
polen de las flores).
Los zánganos son alimentados por las obreras
y solo tienen como función darle calor a las crías y
fecundar a la reina, luego de lo cual mueren. |