El líder supremo, ayatolah Ali Khamenei, presidió este viernes la
presentación del primer destructor misilístico iraní, y rechazó
acusaciones de que el país procura el arma atómica, al considerarla
incompatible con los principios de la religión islámica.
Khamenei visitó el buque bautizado como Jamaran junto a oficiales
de alto rango de la Marina de Guerra de Irán y constató que está
plenamente operacional, pese a ser el primero de su tipo diseñado y
desarrollado en la República Islámica.
Según un reporte de Prensa Latina la embarcación fue echada a las
aguas del Golfo Arábigo-Pérsico y tiene capacidad para acoger unas
14 mil toneladas, además de estar dotada de modernos radares y
equipamiento militar electrónico, según explicaron fuentes
especializadas a la televisión estatal.
Las autoridades indicaron que actualmente están en construcción
más barcos multipropósito de ese porte, que cargan torpedos y
cañones navales avanzados, pueden transportar a bordo de 120 a 140
efectivos, y misiles destructores antibarcos y superficie-aire.
El que ya se considera el mayor salto tecnológico de la industria
naval iraní tiene además de 94 metros de eslora y un peso de mil 500
toneladas- una velocidad límite de hasta 30 nudos y posee una pista
de aterrizaje para helicópteros.
Paralelo al lanzamiento del Jamaran, círculos gubernamentales
reprodujeron declaraciones del guía religioso de Irán en las que
rechazó en duros términos acusaciones del nuevo director del
Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), el japonés
Yukiya Amano.
Nosotros no creemos en las bombas atómicas y no las buscamos ,
sentenció Khamenei en respuesta a Amano, quien en una postura mucho
más hostil expresó en su primer informe temor por el supuesto
interés de Teherán de hacerse con el arma atómica.
El jueves, el OIEA confirmó que el país ya enriquece uranio al 20
por ciento en la planta de Natanz, lo cual había anunciado el
presidente Mahmoud Ahmadinejad, pero en un borrador señaló que puede
estar trabajando en secreto para desarrollar ojivas nucleares.
Al calificar de infundadas esas alegaciones, el líder supremo
aseguró que ese tipo de armas de destrucción masiva son vistas (por
los islamistas) como símbolos de genocidio y, por lo tanto, están
prohibida y consideradas como haram (pecado religioso).
Analistas locales interpretaron el primer informe de Amano como
señal de una postura más hostil del OIEA bajo su gestión, y de más
presiones de las potencias occidentales para que renuncie a su
programa nuclear, pese a reiterar su carácter pacífico y civil.