Garantizar la integración social y laboral de las personas
discapacitadas es objetivo de un proyecto que se ejecuta en Cuba, y
abarca los 150 talleres artesanales destinados a este segmento
poblacional.
Jesús Raúl Díaz, director nacional de Industrias Locales, explicó
a la AIN que el programa de modernización de esos centros está
financiado por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra
América (ALBA) y prevé, en un segundo momento, el incremento del
número de instalaciones en todo el país.
Equipos para trabajar, ropas, calzado y muebles apropiados a las
discapacidades de los obreros figuran entre las acciones efectuadas
para asegurar un mejor desempeño, agregó.
Las producciones -comentó- abarcan artículos de uso doméstico,
insumos de oficina, aditamentos deportivos, implementos
constructivos y objetos decorativos, confeccionados a partir de los
desechos de grandes industrias como las papeleras, textileras y
fábricas de tuberías, entre otras.
El beneficio laboral a los miembros de las asociaciones de
Ciegos, Sordos e Hipoacúsicos y Limitados Físico-Motores, incluye la
presencia de un intérprete de señas para garantizar la comunicación,
además de instructores de oficio en cada taller para la
capacitación, concluyó.
Oelio Rodríguez Alejo, presidente de la Asociación Nacional de
Ciegos en Villa Clara, aseveró a la AIN que se requiere mayor
aprovechamiento de la jornada laboral por parte de los obreros y una
estrategia administrativa que garantice la llegada a tiempo de los
recursos para trabajar.
Opinó que en cada centro debe existir mayor control sobre la
calidad de las producciones y su diversificación, con el objetivo de
incrementar las ventas y satisfacer la demanda popular.