La producción de estructuras modulares de acero mantiene en
intensa actividad a una buena parte de los trabajadores, de cuyas
manos depende que la "Fábrica de fábricas" (también así se le
conoce) cumpla a tiempo y con la acostumbrada calidad el compromiso
contraído para la ampliación de dos importantes terminales aéreas:
la número 2 del aeropuerto internacional José Martí, en la capital
cubana, y la de Varadero Juan Gualberto Gómez.
Según explicó el ingeniero Bernardo Pérez Rivera, director
técnico productivo de la empresa, los nuevos objetos de obra
concebidos para esas dos inversiones demandan alrededor de 1 180
toneladas de estructuras, con un valor general que supera los 4 000
000 de pesos.
"Esas no son nuestras primeras producciones para ampliar o
mejorar condiciones en aeropuertos dentro del país —explica Bernardo
Pérez: de aquí salieron las estructuras que se utilizaron en la
construcción de la Terminal internacional número 3, en Ciudad de la
Habana; las que soportan la instalación de Jardines del Rey, en el
polo turístico de la cayería norte avileña, las que demandaron la
ampliación de las terminales aéreas de Santa Clara y Holguín.
De singular importancia para la aviación también resulta la labor
que viene realizando METUNAS en la reparación de hangares y baterías
(depósitos o tanques) de combustible, compromiso que ya tuvo feliz
término durante el 2009 en tres aeropuertos del oriente cubano y que
debe beneficiar igualmente a otros del occidente en el actual año.
No será ese, sin embargo, el único aporte de la empresa en el
presente año. Decisivos para el programa de la vivienda (aquí se
concentra la mayor capacidad para la producción de tejas) los
talleres de la empresa Paco Cabrera deben aportarle a la nación más
de 7 500 toneladas de ese tipo de planchas y otras 3 740 toneladas
de canales.
A ello se suma la fabricación de naves y chimeneas para grupos
electrógenos, calderas soporte, mesas alimentadoras y
transportadores para instalaciones de la industria azucarera, así
como estructuras para el desarrollo niquelífero en la zona de Moa,
entre otras solicitudes.
De cumplir todos esos compromisos —y los trabajadores afirman que
sí— la fábrica aseguraría ventas superiores a los 32 800 000 pesos
(más de tres millones por encima de lo logrado en el 2009), monto
que, al no tener precedente, bien podría ser la mejor contribución
de METUNAS a la economía cubana este año.
El saldo del 2009 indica que esa aspiración es posible. Al
crecimiento que registró entonces la producción (8% más que en el
2008) se suma un ascenso en el aprovechamiento del tiempo
disponible, sensible disminución de las afectaciones y el
aseguramiento de una mayor disponibilidad técnica en el equipamiento
de producción.
Detrás de esos resultados, como ha reiterado varias veces el
ingeniero Idael Hidalgo Cruz, director general de la empresa, están
el talento, la inventiva y la generalización de útiles experiencias
en el terreno científico y técnico.
En ese contexto, sobresale la capacidad de profesionales,
técnicos, directivos y trabajadores, para ajustar sus respectivas
labores a niveles de consumo energético cada vez más rigurosos,
sobre la base de medidas y acciones que han permitido cumplir los
planes y ubicar a METUNAS fuera de la relación de empresas y
organismos que exceden las cifras de consumo asignadas.
Las plantas y talleres de la industria están diseñados para
garantizar estructuras espaciales, vigas armadas, planchas
expandidas o troqueladas, perfiles conformados, grandes tanques o
depósitos, instalaciones para facilidades y otros elementos.