Grupos medioambientalistas que vieron en la llegada de Barack
Obama a la Casa Blanca un futuro más verde para el país, comienzan a
albergar sentimientos de escepticismo y enojo ante el proceder de la
actual administración.
El optimismo inicial de los defensores ecológicos con el posible
cambio de política de Washington después del mandato de George W.
Bush, pasa a ser tema de resignación para muchos, refleja el diario
The New York Times.
Obama comenzó su gestión con llamados a reducir las emisiones por
parte del sector automotriz, proteger el medio ambiente, suspender
las prospecciones petroleras en tierras públicas, y pasar una ley
ecológica más fuerte.
Sin embargo, el mandatario perdió tal enfoque al centrarse en los
debates por la reforma al sistema de salud, que al ocupar de igual
manera al Congreso, impide siquiera discutir otra medida de índole
tan polémica.
El Senado no ha comenzado todavía el debate sobre una iniciativa
para combatir el calentamiento global, y el departamento del
Interior escribe nuevas reglas para permitir la exploración
petrolera en aguas y tierras en manos del Estado.
Para aumentar el descontento de algunos grupos, Obama respaldó
hace apenas unos días la construcción de una nueva planta de energía
nuclear, algo que expertos ven como un gancho para atraerse a
sectores republicanos.
El malestar de los verdes crece de forma ruidosa en la medida en
que el mandatario acepta la energía nuclear, la búsqueda de
hidrocarburos y el llamado carbón limpio como parte de su política
energética, comenta el rotativo neoyorquino.