Uno de los paneles desarrollados durante la tercera jornada del
Congreso Internacional Universidad 2010, abordó la cooperación
universitaria ante los retos de la situación económica mundial.
Numerosas intervenciones aludieron a los desafíos por delante y al
imperativo de que la palabra clave sea la solidaridad.
Quizás Venezuela no tenga la respuesta anhelada, pero sí sabemos
qué no es cooperación internacional.
Africanos, latinoamericanos y asiáticos acuden a realizar
estudios superiores para convertirse en los profesionales que
necesita su patria. Pero no vuelven. Eso no es cooperación, sino una
forma velada de robo de cerebros, sostuvo.
Tenemos acuerdos para la formación de profesionales con otros
estados; sin embargo, estos aprovechan para extraer talentos, al
ofrecerles mejores salarios, sin importar el esfuerzo de nuestros
países para iniciar su formación, añadió.
Hoy se comprende mejor la importancia de la cooperación
—manifestó Miguel Díaz-Canel, miembro del Buró Político y ministro
de Educación Superior—, pero falta mucho por concretar.
Las sesiones de este miércoles promovieron, además, el
intercambio de criterios sobre El compromiso social de las
universidades y su papel en el diálogo intercultural y la
construcción de una cultura de paz.
Para enfrentar la avalancha cultural colonizadora, cargada de
banalidad y seudofolclor, tenemos que trabajar duro desde la
educación. Nuestros centros de altos estudios han de ser verdaderos
reductos para la creación de ideas emancipadoras, subrayó Abel
Prieto Jiménez, miembro del Buró Político y ministro de Cultura.
La batalla es con el receptor de los productos globales que
elabora la industria del entretenimiento imperial. Hemos de lograr
que los jóvenes construyan sus propias jerarquías, sepan distinguir
el arte y aprecien sus valores identitarios. Mientras más temprano
formemos esos hábitos, mayor éxito tendremos, aseguró.