En el uso de la energía

Hay “kilos” por donde cortar

Pastor Batista Valdés

LAS TUNAS.— Mal habituados durante años a consumir sin un criterio de la medida, el grueso de los usuarios estatales de esta provincia —y en menor grado el sector residencial—, siguen tratando de enmarcar actividades en un plan o asignación de energía que si bien ya rinde frutos, todavía tiene "tela (kilowatt) por donde cortar".

 Foto del autorEl chequeo del ahorro energético no debe ser parte de una campaña transitoria.

Luego de las extremas y urgentes medidas aplicadas a mediados del pasado año, el territorio logró atemperar poco a poco conceptos y acciones en pos de un uso cada vez más racional y sostenible de la energía, que le permitió a la provincia emplear el 98,5% de lo asignado: equivalente a más de 1 050 000 dólares dejados de consumir en el 2009.

Con ese precedente, este enero también registró niveles inferiores a lo acotado en el plan (95,9%), sobre la base de mayor control y exigencia por parte de quienes intervienen en esa tarea desde los puestos de dirección en provincia y municipios, hasta los puestos de mando de las empresas y organismos.

La supervisión sistemática a unidades de base, sin embargo, demuestra que todavía hay lugares que merecen "un buen corrientazo".

Hay quienes aún no pueden ni siquiera referir qué plan tienen para el mes porque no lo dominan, o peor aún: por qué no existe. Brota la clara certeza de que todavía quedan reservas, palabra que para algunos es más moda que acciones.

Igual sensación deja el hecho que analizaban hace apenas unas horas los miembros del Puesto de dirección provincial: "Como territorio y como país andaremos mucho mejor cuando se le asigne a cada empresa o entidad la energía que realmente demanda, de acuerdo con los índices de consumo correspondientes a la actividad concreta que realizan".

Debían ser comunes entonces experiencias como las de la empresa ACINOX, donde en cualquier departamento puede recibirse una magistral clase de cómo producir más con menos; o de colectivos más pequeños al estilo del telecentro Tunas Visión, donde un mural refleja en barras y gráficos el fruto de acciones que por día apuntan a convertirse en hábito, sobre la base del control que motiva y encabeza personalmente el director.

Por eso continúa preocupando la tendencia ascendente en el sector residencial: 48% del consumo de la provincia, donde no todos los clientes halan parejo —y, en general, halan bastante—, lo cual denota que aún la familia, organizaciones sociales y estructuras de la comunidad no han interiorizado en su justa dimensión la gravedad de este asunto.

No obstante, el empeño por ajustarse al plan aquí se expresa mayoritariamente en resultados concretos; eso nadie lo niega. Pero mucho ojo: sus protagonistas no pueden olvidar que esta no debe convertirse en una campaña transitoria, sino en un sistema o conjunto de acciones que moldeen y sedimenten la cultura, ausente durante años, en términos de ahorro basado en la austeridad y la eficiencia.

 

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