La visita que realizará este jueves el presidente mexicano,
Felipe Calderón, a la norteña Ciudad Juárez para redefinir la
estrategia gubernamental contra violencia extrema en esa localidad,
genera amplia expectativa social, reporta Prensa Latina.
Señalado por mantener la tasa de homicidios más alta del mundo,
ese territorio fronterizo con Estados Unidos, vuelve a ubicarse en
primer plano del debate nacional tras la reciente masacre a más una
decena de jóvenes estudiantes.
Fueron esos sucesos los que motivaron la decisión del mandatario
de reunirse especialmente con los funcionarios locales y estaduales,
y de contar con las familias de los adolescentes ultimados el 30 de
enero último.
Ayer el dignatario reiteró la voluntad del Ejecutivo federal de
redoblar la estrategia de seguridad en esa urbe del estado de
Chihuahua, mediante planes integrales que incluyan aspectos
policíacos, operativos militares y desarrollo humano.
Según adelantó, pondrán en marcha programas de formación
educativa para jóvenes, de salud, recreación y esparcimiento, unidas
a empeños a más largo plazo que deben fomentar el respeto de la ley.
Calderón subrayó que el Ejército continuará en Ciudad Juárez
hasta lograr la reconstrucción de la autoridad y la efectividad de
las fuerzas policiales locales, con ello el gobernante respondió a
las críticas de amplios sectores que señalan la ineficacia de la
militarización para contener la violencia desatada por los carteles
de la droga.
La guerra de su Administración contra el hampa, dijo, "está llena
de retos, adversidades, obstáculos y, en algunos casos, de
incomprensión".
De acuerdo con el jefe del Ejecutivo, los actos violentos del
crimen organizado en México, "sorprendieron a unas debilitadas
estructuras institucionales del orden civil, responsables de la
administración y procuración de justicia en distintas entidades del
país".