Matizado
con elementos antiguos el Convento de San Francisco de Asís fue el
lugar perfecto para dejar inaugurado el VIII Festival de Música que
añejará los oídos habaneros por un mes.
El sonar de las campanillas incitó al silencio y el auditorio
puso interés a la invitación de la musicóloga Miriam Escudero para
extrapolarse a la cultura y el panorama musical de la Francia de los
siglos XVII y XVIII.
Ante los espectadores se mostraron los intérpretes para desplegar
el concierto titulado Vanitas que presentó como solista al
joven violagambista francés François Jourbet-Caillet, ganador del
Primer Premio y del Premio del Público del reconocido Concurso
Internacional de Música de Cámara de Brujas (Bélgica) en 2006,
alumno de maestros como Christophe Coin y Willand Kuijken y quien
enseña actualmente viola da gamba en el Konservatorium de Berna
(Suiza).
Ainel González, homólogo del europeo, Aland López a cargo de la
tiorba y la guitarra barroca y Moisés Santiesteban en el clavecín,
todos integrantes de Ars Longa, conformaron el elenco que acercó al
público obras de dos afamados compositores franceses.
La Laborde, producción de Jean Baptiste Forqueray (1699-1728)
dio inicio a la noche. Entre altibajos en el tono intenso de las
piezas se ejecutaron otras como Le Leclair, La Clément y La
Guignon del mismo compositor, quien dejó asombrado por su
habilidad con solo 6 años al rey Luis XIV y a la corte cuando las
interpretó ante ellos con la viola da gamba.
Las alabanzas se prolongaron por un rato cuando los músicos
hicieron reverencia antes de seguir con otras piezas —La Rêveuse,
L¢ Arabesque, Tombeau de Sainte-Colombe y
Chaconne en Rondeau— pero esta vez de Marin Marais (1656-1728)
quien fuera un destacado intérprete de la viola da gamba y uno de
los compositores más notables de dicho instrumento. Luego del
intermedio François lució su versatilidad como instrumentista en la
asunción de la obra Le Labyrinthe, que busca reflejar a nivel
melódico la historia de un grupo de amigos que entran a un
laberinto, también de Marais.