Los campesinos camagüeyanos han hecho un alto en las faenas
cotidianas para analizar asuntos que resultan vitales en el empeño
común por incrementar su aporte a la sociedad, aun cuando las
estadísticas indican que es, hoy por hoy, el sector con mayor
crecimiento en la producción de alimentos.
Sin embargo, lejos de regodearse en los éxitos, en cada una de
las asociaciones de base ha primado, hasta ahora, el análisis
crítico de lo que se pudo hacer y no se hizo, acompañado de
intervenciones que, con lenguaje claro y profundo, han puesto el
dedo sobre la llaga de las insuficiencias.
Así ocurrió en la Cooperativa de Créditos y Servicios Raúl Gómez
García, cuyas tierras abarcan buena parte de la periferia de la
ciudad de Camagüey, agrupadas en 78 fincas que se dedican
indistintamente a la ganadería, los cultivos varios y la actividad
forestal.
El uso y explotación de la tierra resultó el tema que avivó el
debate en la Asamblea X Congreso de la ANAP de la entidad campesina.
"Aunque la cooperativa tiene resultados —señaló en su
intervención inicial el productor Oscar Rodríguez León— podemos
decir que estamos lejos de darles un uso óptimo a las fincas. El
pedazo de tierra que nos dio el Estado es para trabajarlo y hacerlo
producir, no para que esté subutilizado."
"El año pasado —dijo Félix Martínez González— sufrimos bastante
la pérdida de productos: se pudrió mucho tomate y se pagó como de
primera. Es una desvergüenza. Los recursos del Estado no se pueden
botar. Yo propongo que cuando eso suceda, el responsable pague ese
dinero."
Rafael Herrera Díaz, uno de los más antiguos parceleros de seis
cordeles en la zona, añadió: "La vida ha demostrado que esa tierra
da un poco más de lo que necesitamos para cubrir nuestras
necesidades, por lo que queremos ofrecer también nuestro granito de
arena.
"¿Qué pasa? Que nadie va a ir allí a recoger 15 libras de
quimbombó o un saco de boniato. ¿No habrá manera de designar una
placita o un lugar cercano donde nosotros podamos aportar de manera
directa ese poquito, pero que a otras personas les puede hacer
falta?"
La preocupación de Rafael encontró rápida respuesta: en el
municipio de Camagüey se establecerán 52 puntos de compra-venta,
ubicados a no más de 4-5 kilómetros de distancia de cada productor,
con el propósito de facilitar la entrega de las cosechas sin mediar
apenas trámites burocráticos.
"En la zona —añadió Antonio Delgado Sánchez, presidente
provincial de la ANAP— se desplegarán varias mini-industrias, como
la que ya funciona en la CCS Renato Guitart, de manera que cuando
exista un excedente de tomate, coco, frutabomba o guayaba, se pueda
procesar con rapidez."
En tales términos transcurrió la Asamblea X Congreso en la
Cooperativa Raúl Gómez García: ante cada problema, una solución o
alternativa viable; ante cada preocupación, una respuesta
esclarecedora, a la altura del sustancial aporte que hoy ofrece el
campesinado cubano, porque lo que importa es producir y que los
productos lleguen a la población.