La supervisión sistemática de la higiene en los centros de
trabajo y las viviendas, contribuye a erradicar los focos de
mosquitos en Ciego de Ávila.
Madelaine Rivera Sánchez, jefa de este programa en la unidad
provincial de Vigilancia y Control Vectorial, precisó que en la
tarea participan más de mil 700 operarios, distribuidos por todos
los distritos zonales del territorio.
Durante el año pasado se apreció un mejor funcionamiento del
sistema de vigilancia y más del 58 por ciento de la detección de
focos se efectuó a través de las larvitrampas, medio diseñado para
monitorear la presencia del Aedes aegypti y controlar a tiempo su
proliferación, expresó Rivera Sánchez.
Alberto Sorí Hernández, supervisor de control en la provincia,
destacó que las mayores deficiencias detectadas tienen que ver con
la existencia del vector en gomas con agua, acondicionadores de
aire, tanques elevados sin la debida protección, cascarones de
huevos y vasos espirituales.
Los patios en mal estado también propician la aparición de
criaderos, por lo cual se notifica al dueño para que lo higienice en
un plazo de 24 horas, que de no ser cumplido implica la imposición
de una multa, puntualizó Sorí Hernández.
Muchas veces los moradores no tienen en cuenta los señalamientos
de los inspectores o botan el abate, actitud irresponsable, teniendo
en cuenta que el país invierte en cada tonelada de este plaguicida
más de dos mil dólares, acotó.
No obstante, subrayó la fuente, para frenar acciones individuales
que atentan contra el bienestar de la población, la visita del
inspector a cada residencia se chequea a su vez por los jefes de
brigada, de control de la calidad, y los recontroles municipales y
provinciales.
El trabajo intersectorial en Ciego de Ávila permitió reducir en
2009 los índices de infestación a 0.020, por debajo de la media
establecida (0.050) en Cuba.