Aunque relativamente "joven", la inserción de esa planta aquí se
hizo más notable a finales de la década de 1990, cuando campesinos
como Reinold Fernández Pérez apostaron por el futuro de una variedad
que podía congeniar perfectamente con las particularidades del clima
en esa zona (Las Tapas) y, sobre todo, con la presencia de suelos
pardos y ferralíticos rojos.
Según afirma el ingeniero agrónomo Amaury Velázquez Martín,
director de cultivos varios en la empresa agropecuaria Jesús
Menéndez, la experiencia acumulada indica hoy la factibilidad de
continuar fomentando ese grano, no solo mediante la incorporación de
nuevas áreas, sino también por la vía de más altos rendimientos.
"De hecho —explica— el garbanzo está aportando resultados más
altos que el frijol, sin tantos recursos y exigencias como demanda
este último.
"La evidencia está en las tierras del propio Reinold y de su
cuñado Gildardo Zaldívar Concepción, cuyos rendimientos están en la
tonelada y media por hectárea (superior al promedio que registra el
municipio) e incluso pudieran ser más elevados si pudiéramos
asegurarles mejores condiciones y más productos químicos."
Jorge Conde, jefe de plátano y granos en la delegación provincial
de la agricultura, dijo a Granma que además del cultivado en
Jesús Menéndez, también hay presencia del garbanzo en tierras de
Puerto Padre, Las Tunas, Jobabo y Majibacoa, aunque las mayores
perspectivas se concentran en los tres primeros municipios, ubicados
al norte del territorio.
Después de esta primera etapa de "roce y enfrentamiento",
Gildardo no alberga la menor duda en cuanto a las ventajas y
conveniencias de "destapar" este cultivo más allá de la zona de Las
Tapas, del municipio, e incluso de la provincia, para evitarle o
reducirle al país gastos innecesarios comprándolos en el exterior.
En opinión de los productores, lo que se necesita es organizar
bien las acciones, tener un mínimo de recursos, deseos de trabajar,
producir de todo, no estar pensando en el barco y desatar nudos que
todavía impiden hacer más.
La confirmación de esto último subyace en la misma plantación
garbancera de Reinold y su cuñado, donde una máquina Fregat (para
regadío) permanece inactiva desde hace más de dos años, en espera de
que se electrifique un sistema que al parecer no requiere de muchos
recursos.
De solucionarse este problema, se aprovecharía la red de canales
existente, el agua de la presa Juan Sáez y la voluntad de quienes
desean sacarle más provecho a la misma tierra, una vez concluida la
cosecha del grano, mediante la siembra de otros cultivos de ciclo
corto.
Tales impedimentos, sin embargo, no desaniman a ese laborioso dúo
que, sobre la base de sus ingresos personales y familiares, se han
pertrechado de valiosos equipos e instrumentos. Así construyeron una
cultivadora de granos, explotan eficientemente su septuagenario
tractorcito, y algo más importante aún: mantienen permanentemente al
servicio de otros miembros de la CCS Oscar Lucero todo ese
patrimonio y el conocimiento que han sedimentado con las botas y las
manos en el surco.
No corresponde a ellos, ni a otros campesinos del lugar, el
mérito exclusivo de haber desafiado "los secretos" del garbanzo.
Informaciones de prensa han dado cuenta en distintos momentos de
intenciones no menos loables en zonas de Ciego de Ávila, Sancti
Spíritus, Holguín, Guantánamo, La Habana, Pinar del Río...
Lo importante, como enfatiza Amaury, no es crear expectativas,
sino obrar con seguridad. Donde los suelos y el clima lo permitan,
esa puede ser una magnífica alternativa en el empeño por sustituir
importaciones.
Su probada resistencia a plagas y enfermedades (mejor que el
frijol), la peculiaridad de no demandar tanta agua (incluso se
desarrolla mejor en periodo de sequía), su poder nutritivo y
calórico, así como la aceptación que tiene dentro de la cocina
familiar, tornan lógico el análisis a favor de su siembra.
En esa "onda" está girando el agro tunero. Y no por gusto el
mejor despegue se localiza más al norte... en los límites con
Velasco: zona que no por gusto tiene la bien merecida denominación
de Granero de Cuba.