Debido a la fuerte
nevada en esta capital, el Senado estadounidense decidió posponer
una votación crucial sobre un programa nacional anti-desempleo.
El análisis parlamentario del nuevo proyecto se hará mañana
martes o dentro de dos días, informaron en Washington fuentes de
prensa acreditadas en el Congreso.
Sin embargo, la noticia fue bien recibida por los demócratas
quienes no lograron este domingo alcanzar una fórmula de acuerdo
previo para defender con éxito sus propuestas en el plenario. Según
el legislador Max Baucus, los correligionarios del presidente Barack
Obama vislumbran un plan con puntos de ambas agendas partidistas
porque estamos en un año electoral, recordó.
El líder mayoritario del Senado, Harry Reid, explicó que los
demócratas develarán dos programas especiales para la creación de
empleos en Estados Unidos.
Estamos pensando en un plan a largo plazo y otro a mediano
vencimiento, todos encaminados a reactivar la economía
norteamericana, subrayó el congresista por Nevada.
En su primer discurso sobre el Estado de la Unión, Obama impuso
un giro a su agenda ejecutiva y recalcó que el combate al desempleo
(y no la reforma de salud) es lo prioritario.
La administración federal estadounidense aclaró que el creciente
desempleo nacional no exige la aplicación de un nuevo plan de
estímulo económico.
Ante la subida del paro y la lentitud en la recuperación
económica, asesores de Obama están analizando un abanico de opciones
pero no respaldan otra inyección masiva de capitales.
Líderes del Congreso y expertos financieros aconsejan a la Casa
Blanca extender los programas de estímulos para aquellas empresas
que renueven sus contrataciones con más regularidad.
Desde diciembre de 2007, el número de personas sin trabajo
aumentó en 7,6 millones hasta alcanzar casi 16 millones a finales de
2009.