El abstencionismo en
los comicios presidenciales de Costa Rica alcanzó el 31 por ciento,
casi cuatro puntos menos que en 2006, pero muy por debajo de las
aspiraciones de las autoridades electorales.
El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) se había propuesto bajar
el referido indicador a menos del 30 por ciento, promedio de las
últimas cuatro elecciones, pero no consiguió su propósito.
Al respecto, el diario La Nación recordó hoy un estudio elaborado
por la Universidad de Costa Rica donde se señala que el aumento de
los índices de abstención se debe al distanciamiento de los
ciudadanos de los partidos políticos.
El análisis también expresa que algunas personas no votan por
causas ajenas a su voluntad, otros por desinterés o apatía y un
tercer grupo no acude a las urnas como una forma de expresarse en
contra de las opciones políticas vigentes.
Las conclusiones de este estudio revelaron que esa tendencia está
estrechamente asociada al nivel socioeconómico y educativo, de tal
forma que los sectores desfavorecidos son los que se alejan en mayor
medida de las urnas.
Asimismo, indicó que los jóvenes se abstienen más que los adultos
y los hombres más que las mujeres, en una nación donde entre 1962 y
1994 se registró uno de los porcentajes de abstencionismo más bajos
del mundo, con un 19 por ciento.
De acuerdo con el máximo ente electoral costarricense, la
provincia Puntarenas fue la que mayor ausencia a las urnas registró
la víspera, con cerca del 40 por ciento.
Sin embargo, en Cartago acudieron a votar casi tres de cada
cuatro electores.
El TSE considera que pese al 31 por ciento de abstencionismo,
esta elección en la cual salió ganadora la candidata por el partido
de gobierno Laura Chinchilla, frenó la tendencia al alza que
registró ese indicador entre 1994 y el 2006.