El
recordatorio esta última semana del centenario del nacimiento del
compositor mexicano Blas Galindo (3 de febrero, 1910–19 de abril,
1993) puso de manifiesto, tanto en su país como en otros de América
Latina, la necesidad de retomar las líneas esenciales de un creador
que aportó mucho más que una partitura icónica, Sones de mariachi,
y que por su magisterio pudiera fecundar la actualidad sonora del
continente.
Festejado con conciertos en el auditorio que lleva su nombre en
la capital mexicana y en Guadalajara, donde en el teatro Degollado
el maestro Jorge Federico Osorio incluyó la emblemática pieza en el
programa de la Sinfónica de Jalisco, Galindo legó un catálogo de
innegables valores en la música instrumental, vocal y de cámara,
aunque se le asocia a la impronta nacionalista del llamado Grupo de
los Cuatro, junto a José Pablo Moncayo (Huapango), Salvador
Contreras y Daniel Ayala Pérez.
En declaraciones al diario La Jornada, su hijo, Carlos Blas
Galindo, reputado especialista en artes visuales, dijo: "Las
agrupaciones musicales mexicanas no programan música del país ni
latinoamericana, y las disqueras tampoco la graban, por lo tanto
nadie la conoce. Así que tendremos que ver: si las disqueras y los
directores artísticos no entienden por las buenas, entonces
tendremos que solicitar que se legisle, para que un porcentaje de la
programación de cada temporada de las orquestas sea de compositores
latinoamericanos y mexicanos, que ha habido y hay muchísimos".