A los 101 años de edad, fue sepultado la cubana Rafael Verdecia
Benítez, quien en 1957 y 1958 formó parte del Ejército Rebelde en la
Sierra Maestra, junto a cuatro de sus hijos.
El veterano combatiente falleció anoche, debido a una
insuficiencia respiratoria aguda.
Nació el 17 de marzo de 1908, en tierras arrendadas en Vega
Grande, paraje serrano que ahora pertenece al municipio de Bartolomé
Masó, en la provincia de Granma.
Hijo de un combatiente contra el dominio colonial de España en
Cuba, Verdecia Benítez no pudo estudiar y su escuela estuvo en
oficios como los de carretero y minero.
Según dijo en 2008 a la AIN, empezó a colaborar con el Ejército
Rebelde, alentado por su hija Eugenia -Geña- (1933-1979), uno de los
luchadores clandestinos que visitaron a Fidel Castro y otros
expedicionarios del yate Granma, en diciembre de 1956, en Cinco
Palmas, Media Luna.
Los otros hijos combatientes fueron el comandante Rafael y los
capitanes Porfirio y Ángel, este último muerto en combate en 1958,
ascendido póstumamente a comandante y recordado entre los más
valientes y audaces de la guerrilla.
Integrante de la columna uno José Martí, mandada por Fidel
Castro, Verdecia Benítez combatió en El Pozón y La Herradura;
recibió grados de primer teniente al terminar la guerra, permaneció
tres años en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y luego trabajó en
el sector agrícola.
Su prole incluyó a nueve hijos, 22 nietos, 36 bisnietos y una
decena de tataranietos.
En 2008, al cumplir 100 años, se declaró feliz por los éxitos de
la Patria, y afirmó que el secreto de la longevidad consiste en
hacer bien a los demás.