GUANTÁNAMO.— La existencia de 34 manzanas infestadas, de ellas 17
con índices elevadísimos de entre uno y cinco enteros, denota lo
mucho que resta por hacer en este municipio en su batida
multisectorial y comunitaria contra el mosquito Aedes aegypti,
trasmisor de enfermedades mortales como el dengue.
Si infestaciones superiores a 0.5 se consideran altas, qué decir
entonces de esos cuadrantes que exhiben tan inusitada presencia de
focos. Es de imaginar que sus pobladores están bajo el asedio de
verdaderos enjambres del vector.
Cómo es posible que tantas familias no perciban el peligro al que
se exponen, después de años de enfrentamiento al Aedes.
Datos suministrados por el Centro Provincial de Higiene,
Epidemiología y Microbiología, corroboran que alrededor del 80 % de
los focos siguen detectándose en viviendas.
La mayor cantidad de hospederos se ha revelado en tanques bajos y
elevados y otros depósitos como botellas, pomos, vasos espirituales
y gavetas de refrigeradores, es decir, en sitios donde pueden
preverse, y eliminarse, con la simple realización del autofocal por
la familia.
No hay que ser experto en el tema para inferir que el alto índice
de infestación presente en las referidas áreas incrementa el peligro
potencial de surgimiento de enfermedades.
Las manzanas infestadas, de hecho, pudieran echar por la borda el
colosal esfuerzo que realiza la provincia, y en especial el
municipio cabecera, para erradicar tan dañino enemigo, con la
erogación, además, de cuantiosos recursos económicos.
Para evitar que aquello suceda en esos espacios se ha diseñado
una estrategia especial de combate, en la cual alcanzan protagonismo
los trabajadores de Salud Pública, Comunales, las organizaciones
políticas y de masas, Trabajadores Sociales y los delegados de
circunscripción, entre otras fuerzas.
Hoy Consejos Populares como Norte-Los Cocos-Confluentes están
prácticamente saneados, sin reporte del mosquito, pero otros como
Sur Isleta (0.14), Sur Hospital y San Justo (ambos con 0.10)
mantienen alta presencia del vector y son los responsables de
albergar la mayoría de las manzanas más focalizadas.
En Guantánamo no queda otra opción que intensificar el esfuerzo
en marcha por la extinción total del Aedes y actuar con severidad
contra los negligentes, que no solo ponen en riesgo a su familia,
sino también a toda una comunidad.