Si el perjuicio económico importa, pesa más el costo social. En
Cuba, donde la densidad telefónica es baja, los servicios públicos
resultan imprescindibles.
El director de Telefonía Pública de la Empresa de
Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA), Armando Arango, destaca que
suman 53 000 los servicios de este tipo en el país. Existen los
centros agentes y comunitarios, mientras un total de 35 000
teléfonos están expuestos y constituyen los blancos más fáciles para
el maltrato.
Averías en los microteléfonos, en los displays, así como robos de
los teléfonos monederos y las cápsulas, son algunas de las acciones
más recurrentes. Villa Clara y Granma encabezaron en el 2009 a las
provincias con mayor cantidad de hechos. En Ciudad de La Habana los
municipios de Diez de Octubre y Arroyo Naranjo lideran el triste
indicador.
Pocos años atrás, las acciones de este tipo llegaban a mil. Fue
entonces cuando ETECSA decidió implementar campañas de comunicación
pública que informaran y orientaran a la población sobre lo que
estaba sucediendo.
El programa incluyó a diversas organizaciones. Los CDR se
responsabilizaron con el cuidado de los teléfonos públicos, mientras
los trabajadores de la Unión de Empresas de Materias Primas fueron
capacitados para detectar un posible hurto cuando llegaran a ellos
cables o dispositivos propios de las redes. La Policía resultó
eslabón esencial. Las patrullas de carreteras, sobre todo, se han
encargado de evitar robos en la también llamada planta exterior.
Gracias a las soluciones adoptadas y al concurso de
organizaciones y entidades, los hechos esclarecidos han aumentado.
El histórico 9% ascendió a 14% en el 2009. También se elevó el
número de personas detenidas.
Aun
así, parece que las medidas son insuficientes, sobre todo cuando los
testigos de estos hechos vandálicos optan por dar la espalda a un
asunto que, en realidad, concierne a todos.
Quién atente contra esa o cualquier otra propiedad social debe
pagar por los daños físicos y los que repercuten en la sociedad al
afectar el servicio. El peso de la ley ha de caer con severidad
sobre los infractores.
La venta de la tarjeta Propia resulta bastante inestable. ETECSA
alude a problemas técnicos, pero lo cierto es que, por ello, los
teléfonos monederos siguen jugando un papel esencial. ¿Cuánto cuesta
el más barato?: unos 800 dólares.
"El teléfono monedero es complicado, costoso en las operaciones.
Tiene piezas que no llevan otros. Nuestras monedas no tienen la
calidad requerida y muchas veces el validador de monedas no funciona
adecuadamente", señala Arango, para luego agregar que hoy, el 62% de
los teléfonos monederos, tiene más de 10 años de explotación.
La existencia de unos 15 modelos de terminales públicos también
dificulta la labor de los técnicos. Brechas en la preparación del
personal y la diversidad de las piezas, hacen de la rotura un
problema mayor.
Por otra parte los directivos admiten que otra de las causas que
generan actitudes poco reprochables hacia el teléfono público,
reside en una avería que el operador encargado no haya detectado
aún. El teléfono se traga dos monedas y el usuario entonces, la
emprende con la máquina. No se justifica la actitud del hombre, pero
resta a ETECSA garantizar que esas roturas duren el menor tiempo
posible.
Para minimizar los daños, la empresa de Telecomunicaciones opta
por consolidar los sistemas de seguridad, pero también por comprar
equipos más fuertes. Sin embargo, el respeto y la ayuda de los
cubanos seguirá siendo columna vertebral. Perjuicios o bondades de
la telefonía pública dependerán de ello.