Productividad del trabajo

Entre el ser y el deber

Silvia Martínez Puentes

¿Ha notado cuántas personas no pueden acreditar al final de la jornada un resultado productivo porque simulan que trabajan? ¿Cuántas se valen de un amigo que fraudulentamente le expide un certificado médico o con frecuencia se ausentan o llegan tarde por un "problema personal"?

En el año recién concluido la productividad del trabajo decreció 1,1% debido a diferentes factores. Entre ellos sobresalen, unidas a sistemas de pago que no siempre se corresponden con los resultados del trabajo, las indisciplinas y la falta de exigencia y control.

El formalismo en la participación de los colectivos laborales en la aprobación y supervisión de los planes, el subempleo, la deficiente organización del trabajo y el inadecuado aprovechamiento de la jornada laboral, son aspectos que no dependen de nosotros e inciden en el comportamiento negativo de este importante indicador económico.

Detengámonos un momento, por ejemplo, en los servicios de comercio y gastronomía, y en las tantas unidades presupuestadas que existen en el país en las cuales el exceso de personal salta a la vista.

Existen unidades gastronómicas donde sólo se ofertan cigarros y ron, y sin embargo, en ellas laboran dos y hasta tres dependientes. Por otra parte, en pequeños establecimientos de artículos industriales con cinco y seis empleados, usted debe esperar a que el específico le atienda, —me refiero al específico con la intención de alertar sobre una tendencia a "delimitar" el área de atención de cada trabajador, como si al asignarle un contenido a cada uno se justificara su presencia en la plantilla—, y entonces, cuando el "específico" falta a su puesto por cualquier motivo, sobreviene el caos porque ningún otro empleado, aun cuando esté sin realizar tarea alguna, puede asumir el área del compañero ausente.

En muchos lugares a los cuales acudimos a realizar un trámite, asombra el elevado número de personas que allí trabajan, y luego espanta lo demorado y engorroso del proceso. ¿Por qué? ¿No se supone debía ser más ágil?

Y qué decir de los lugares que deben prestar un servicio a partir de las 8:30 a.m. y pasadas las nueve aun no han comenzado, mientras los responsables charlan sobre el paseo del día anterior o sobre el más reciente capítulo de la telenovela de turno.

No estamos ante un fenómeno nuevo, aunque sí en tiempos diferentes. Según fuentes consultadas, las plantillas en los centros de trabajo se revisan cada año y se ajustan al plan de la entidad ¿Cómo se explica entonces el crecimiento desproporcionado de estas en sectores presupuestados y entidades sin un respaldo productivo?

Resulta preciso actuar con energía y visión de futuro para que todos los centros de trabajo sean modelos de productividad, disciplina, lugares donde verdaderamente se creen riquezas. Es impostergable fortalecer mecanismos que aseguren la necesaria eficiencia económica sustentada en el trabajo, y en sistemas de pago justos que beneficien a quienes más producen.

 

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